Cómo ganar una de las partidas fundamentales en cualquier presentación.

La credibilidad es uno de los factores decisivos para un actor, como lo es para un ponente. Si no eres creíble, ni tu producto, ni tu servicio, ni tu estrategia van a serlo. Por mucho que te hayas esmerado en la estructura y por mucho que te hayas currado el PowerPoint, tu ‘performance’ será definitiva a la hora de mostrarte creíble ante quien te escucha.

FACTORES DECISIVOS

Por supuesto, quién eres y de dónde vienes son factores importantes. Eso te dará prestigio de entrada. Si hablas en nombre de una gran empresa o de una con muy buena reputación, si eres un experto y/o asesor de determinadas personas o corporaciones, si vienes de algún sitio de referencia dentro de tu sector… Todo eso será de ayuda: la gente te escuchará con más atención al considerar que seguro que tienes algo bueno que aportar.

Eso tiene que ver con tu ‘buena impresión previa’. Y todo ese background te va a ayudar enormemente de entrada. Ahora bien, esa buena impresión previa es una delicadísima arma de doble filo.

‘BUENA IMPRESIÓN PREVIA’ vs CREDIBILIDAD

¿Cuántas veces te ha decepcionado un ponente de gran currículum? A mí unas cuantas. Y ¿por qué? Si tiene tanto conocimiento y experiencia, si ha escrito un libro fantástico, si ha trabajado en tantas multinacionales de prestigio ¿Qué es lo que falla?

Nada falla... ¡O falla todo! La respuesta es que ese señor/a desconoce que también debe ser creíble en la forma como comunica. Ignora que toda la experiencia laboral y académica del mundo no van a ayudarle ante un auditorio, si no sabe cómo comunicarse ante un auditorio. Y ese nivel de comunicación requiere de unas habilidades particulares, concretas, específicas.

¡Ups! Se me ha caído la credibilidad...

¡Ups! Se me ha caído la credibilidad...

‘Si quieres ser realmente creíble, no puedes perder de vista la credibilidad de ejecución.’  

Hay un nivel de credibilidad que no tiene en absoluto que ver con tu reputación, ni con tu imagen personal o profesional. Y es la credibilidad de ejecución: la credibilidad que se desprende de cómo se ejecuta el discurso. Dicho de otro modo, la convicción, la seguridad, la naturalidad, el aplomo y la capacidad de conexión que seas capaz de establecer con tu audiencia. Eso hará que tu mensaje sea creíble; y eso marcará el éxito o el fracaso de tu presentación.

BUENA IMPRESIÓN PREVIA Y EL EFECTO BOOMERANG

La falta de aptitudes de comunicación en los currículums más espectaculares es aún más hiriente. Podemos entender (o soportar) que alguien que no conocemos de nada haga una mala presentación, pero si la persona en cuestión proviene de una gran empresa o de una universidad de referencia no sólo nos hará perder el tiempo, sino que se desprestigiará a sí mismo y a la institución a la que representa. Y a la inversa: un absoluto desconocido que en una presentación se exprese con la seguridad y confianza adecuadas, ganará credibilidad ante su audiencia aunque no tengan de él ninguna impresión previa.

Es decir, tu credibilidad ‘de currículum’ servirá de poco (o incluso te irá a la contra) si fallas en la ejecución del discurso. Si no eres convincente cuando estás ahí arriba. Si no te preparas adecuadamente para comunicar tus ideas de forma segura, natural, empática y coherente. Si no expresas tus ideas con la energía y convicción adecuadas.

Por eso, la credibilidad de ejecución es algo que nunca debe perderse de vista. Porque no sólo va a marcar el éxito o el fracaso de tu próxima presentación, sino que conseguirá que tu idea y tu proyecto sean bien entendidos y valorados por quien te escucha. 

'Emitiendo desde Broadway con Wall Street, el punto exacto donde se encuentran los mundos de la interpretación y de los negocios.'

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