#3afavor3encontra es un giro en este blog. Un análisis específico de determinados comunicadores. De personas (y personalidades) reales, experimentadas… y muy expuestas. El primer candidato era Donald Trump (pero por ahora va a tener que esperar turno).

Vamos hoy con una personalidad, presente en los medios prácticamente desde que tengo uso de razón, por un motivo u otro. Y es que, ya desde sus principios, se rebeló como un ‘diamante en bruto’ de los medios; una suerte de Belén Esteban de la política: póngale una cámara delante y seguro que (bueno o malo) sacará algo publicable. Con todos ustedes, Esperanza Aguirre.

Una de sus últimas apariciones, como siempre de bombo y platillo, fue para anunciar su dimisión por los escándalos de corrupción de que se acusa a su ex-número dos: Ignacio González… Y yo que pensé ‘¡Anda! ¡Un político que dimite en este país!’… Y resulta que la amiga Esperanza iba ya por la TERCERA DIMISIÓN en pocos años (Uno no sale de su asombro al consultar las hemerotecas).

Por todo ello, merece estar en el cuadro de honor de #3AFAVOR3ENCONTRA:

#3AFAVOR:

  •          Simplicidad.- Esperanza Aguirre se caracteriza por un discurso sencillo, simple y con una buena dosis de espontaneidad, cosa que lo convierte en perfectamente comprensible para cualquier audiencia. Sin duda, un rasgo a agradecer cuando se habla en público (ya que la inmensa mayoría tiende a todo lo contrario). Recuerda a Leonardo Da Vinci: ‘La simplicidad es la mayor sofisticación.’ Cuando se habla en público, aún más.
  •          Buena voz.- Efectivamente, la voz de Esperanza suena con potencia y claridad. Sinceramente, creo que el tono es mejorable, pero esa potencia natural la ‘agranda’. No se muestra tímida o poco convencida, sino todo lo contrario: el volumen le confiere seguridad y aplomo. Un volumen adecuado no sólo ayuda a que la audiencia te entienda, sino que también hablará de tus cualidades personales… Así que toma buena nota (y no ‘empequeñezcas’).

 

  •          ‘Reina de los medios’.- Esperanza Aguirre genera más atención que los Rolling Stones (y si no, echa un vistazo a la foto anterior). Para bien o para mal, para admirarla o para cargársela, los medios la siguen y persiguen con interés y afición, y eso es oro puro para la comunicación. ¿Te imaginas captar la atención que ella despierta? ¿Miles de vídeos en Youtube? ¿Que los programas más vistos se pelearan por invitarte? Situación delicada, por supuesto, pero sin duda favorable si sabe aprovecharse adecuadamente.

#3ENCONTRA.-

  •          Desinformación.- Querida ‘Espe’ (sí, yo también vi ‘Caiga Quien Caiga’) a veces mete usted la pata hasta la ingle. Que lo de la espontaneidad está muy bien, pero uno debe saber en todo momento lo que dice… Y si no, BUSCAR UNA ALTERNATIVA, pero no inventarse cosas sobre la marcha. Y sí, en un país donde la corrupción política tiene los niveles de este, la desinformación debe considerarse ‘peccata minuta’… Pero en la comunicación, sin duda, es un pecado de los gordos.
  •          CNV.- O Comunicación no verbal. Si de voz vamos más o menos bien, en el aspecto corporal le veo más carencias, Sra. Aguirre. Unos ojillos entre vivarachos y asustados, una sonrisa que se convierte en un rictus por falta de autenticidad, y unas manos que no existen (¿alguien ha visto alguna vez si Esperanza Aguirre lleva un anillo?) desmerecen toda la parte vocal de tu discurso. Tenemos dos herramientas básicas de comunicación: la voz y el cuerpo. Y no podemos limitarnos a usar una solamente (desatendiendo a la otra de forma tan flagrante).
  •          Continua improvisación.- Esa espontaneidad desinformada, nos lleva a la sensación de continua improvisación. Y eso no es nada recomendable (sobre todo para los cargos de responsabilidad, sean políticos u otros). Que sí, que a veces los periodistas son muy puñeteros, pero las ideas deben ser siempre claras y concisas para evitar esa sensación de ‘no tiene ni puñetera idea de lo que dice’. Eso es un daño enorme a nuestra imagen y casi irreparable a nuestra credibilidad.

Y hasta aquí, los #3AFAVOR3ENCONTRA de Esperanza Aguirre.

Una comunicadora con buenas dotes de entrada, que, o bien no se han pulido en exceso, o bien es un cuidadísimo producto del marketing político. Yo apuesto, sin duda, por la primera opción.

‘A más ver…’

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