#3afavor3encontra es un giro en este blog. Un análisis específico de determinados comunicadores. De personas (y personalidades) reales, experimentadas… y muy expuestas. El primer candidato era Donald Trump (pero por ahora va a seguir esperando turno).

Hoy, una persona(je) fascinante. Un explorador, como se ha definido en algún sitio, que no se corta al experimentar en propia piel diferentes estrategias, historias y contenidos de marketing (que para eso es publicista). Publicista total, podríamos decir, que ha construido su marca sobre sí mismo y sobre un malote, faltón y chulesco que ha hecho las delicias del público de ‘Operación Triunfo’, primero, y de ‘Got Talent’ después. Con ustedes: Risto Mejide.

Como siempre, después de buscarlo en diferentes medios, me quedan pocas cosas de la impresión inicial que de él tenía. Eso será bueno, o malo, según se mire y según quien lo mire… Pero bueno, dejemos las divagaciones, y vamos a ver las 3 mejores cualidades de Risto Mejide como comunicador:

#3AFAVOR:

  •          Provocación.- Más allá de ser la característica que lo ha encumbrado, y su marca de la casa, la provocación es una excelente forma de conseguir atención (y saber captarla es fundamental en comunicación). Guste más o guste menos, escandalice o no, divierta o todo lo contrario, la provocación de Risto funciona. La gente lo escucha, y me atrevo a decir que ha construido un lucrativo negocio a partir de ella. Pero atención: no intentes eso en casa. A él le funciona, pero no te recomiendo ese tipo de estrategia para persuadir a tu audiencia en una presentación en público.
  •          Voz.- Una bonita voz que luce y usa con soltura. Tenemos dos herramientas de comunicación básicas ante un auditorio (o en un programa de TV): la voz y el cuerpo. Y si bien la parte corporal no acaba de ser lo suyo (como veremos más adelante), Risto usa muy bien su voz. Y eso, por si te lo estás preguntando, no tiene tanto que ver con el timbre como con la conciencia y la intención. Conocer tu voz, primero, y usarla en beneficio de tu mensaje, después.
  •          Autoconocimiento.- Me atrevo a decir que Mejide se conoce a la perfección. Sabe de sus fortalezas y de sus defectos. Y maximiza las primeras, para minimizar los segundos. Y me atrevo, también, a elucubrar que se ha visto y se ha analizado lo suyo para poder trabajar así. Una gran lección. Verse a uno mismo, y conseguir un feed-back fiable es una de las cosas que más te hará evolucionar en la comunicación en público.

#3ENCONTRA:

  •          Distanciamiento.- Google aún referencia en primer lugar su web (aunque creo que hace tiempo que no se actualiza). Y su web se llama, ni más ni menos, ‘Palabra de Risto’. No seré yo quien haga un psicoanálisis de mercadillo respecto a las comparaciones con la divinidad, pero me viene al pelo para hablar de los años luz que pone Risto Mejide con su audiencia. Más que comunicar, proclama. Más que transmitir, pontifica. Y esa distancia no es nada recomendable cuando buscas cierta conexión o complicidad con quien te escucha.
  •          ‘0’ en corporalidad.- Como me vengo encontrando a menudo en estos artículos, los comunicadores relevantes del país tienen su cuerpo más que olvidado. Mejide siempre aparece sentado. Será en un Chester, será en una butaca o delante de una mesa, pero nunca comunica de pie. Y eso, Risto, cariño, ¡es renunciar al 50% de tus herramientas expresivas! El cuerpo puede y debe participar de la comunicación. Siempre. Y es, además, una enorme ayuda cuando aprendes a usarlo.
  •          Dudosa espontaneidad.- Querido Risto: al verte no puedo evitar la sensación de que ‘nada es casual’. Todo está calculado. Nada al azar. Y sabes perfectamente que la imperfección también es seductora. Quizás sea por tu condición de publicista o quizás no. Pero en todo caso, te dejo algo para la reflexión: en ‘publi’ cada vez hay más espontaneidad, más modelos gorditos, más voces imperfectas y más humanidad. ¡Y eso también ‘mola’! ¿Y si te tiras un poco de la moto?

Y hasta aquí el análisis de Risto Mejide. Admirado y odiado a partes iguales. Con unas enormes cualidades para la comunicación, que creo que podrían ir mucho más allá si el ‘faltón primero del reino’ se diera la oportunidad.

‘A más ver…’

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