Según Teresa Baró, consultora experta en comunicación no verbal, la sonrisa es nuestro mejor complemento. No sólo es cierto, sino que me parece una hermosa forma de expresarlo. Ahora bien, ¿qué hay detrás de la sonrisa? ¿Por qué no resulta tan atractiva –y es tan recomendable-?

He encontrado una pequeña joya en TED, y se ha ganado un post por méritos propios.

Porque nuestra sonrisa tiene innumerables beneficios, y puedes aprovecharlos TODOS en tu próxima presentación en público. Ron Gutman nos cuenta los más relevantes, y algunos datos científicos que vale mucho la pena tener en cuenta si quieres conectar mejor con tu audiencia; pero hay más. Mucho más. Con una sonrisa conseguirás:

  • una primera impresión favorable (algo fundamental)
  • aumentar la conexión emocional de tu audiencia contigo –y con tu mensaje-
  • mejorar tu estado de ánimo durante la presentación
  • gestionar mejor el estrés
  • contribuir al bienestar de quien te escucha
  • e incluso parecer más competente

Mil beneficios prácticos, a cambio de un pequeño estiramiento labial. ¿No te parece que vale la pena intentarlo?

Te dejo con el sr. Gutman, y seguimos hablando:

Perfecto. La sonrisa es buena, la sonrisa es saludable. Pero lo más interesante de cara a tu próxima presentación (y de cara a todas las que hagas a partir de este momento) es que la sonrisa es CON-TA-GIO-SA. Hemos evolucionado, no sólo para responder empáticamente al estímulo de alguien que nos sonríe, sino para deducir si esa sonrisa es falsa o auténtica en base a esa imitación. Y eso es fundamental para cualquiera que se exponga ante un auditorio para compartir sus ideas. Porque una sonrisa auténtica abrirá la caja de los beneficios ante nuestro auditorio, y una falsa no.

Esa es la primera lección. Cierto que en muchos casos tu audiencia estará demasiado lejos como para distinguirlas, pero no te acostumbres a la sonrisa falsa o en auditorios más pequeños te verán el plumero.

La sonrisa no sólo es una respuesta a un estado de ánimo. Como nos recuerda Charles Darwin:

'Incluso la simulación de una emoción tiende a suscitarla en nuestra mente.'

Por tanto, si sonríes durante la presentación te sentirás mejor. Y por el efecto-contagio, conseguirás que el público comparta ese bienestar.

Ron no conecta eso con la reducción del estrés, pero yo sí voy a hacerlo. Y es que no puedes tener dos sensaciones sobre el mismo hecho (ni tú ni nadie): una misma cosa no puede hacerte sentir bien y mal al mismo tiempo. Así que, si usas esa amplia sonrisa para sentirte mejor durante la presentación, automáticamente estarás menos estresado. Y seguimos ganando beneficios.

Y un último apunte, que también aparece al final de ese TED: la sonrisa te hará parecer más competente.

Y es que sonreír no es pecado. Ni es sinónimo de falta de seriedad, o de profesionalidad: ¡de hecho es todo lo contrario! Ese gesto sobrio (y aburrido) que llamas ‘profesional’, no lo es en absoluto. No es más que una falsa zona de seguridad. Usamos la excusa de ‘no parecer frívolos’, sólo por miedo a mostrarnos amables, empaticos o humanos. Y eso va diametralmente en contra de lo que quieres conseguir: compartir.

Compartir tus ideas con quien te escucha.

Y para hacerlo de forma más efectiva, con todos los beneficios, ¡sólo tienes que hacer el módico esfuerzo de estirar los labios!

‘A más ver…’

Comment