TED ha supuesto una revolución en el mundo de las presentaciones en público. Y un ejemplo perfecto de cómo la red aporta valor (y valores) a nuestro día a día. Cientos de ponentes, miles de ideas interesantes y grandes lecciones que todos podemos poner en práctica en nuestra presentación (www.ted.com).

Me encantan esas charlas. Y no siempre tengo el tiempo para bucear en ellas (respecto a lo cual hago, desde este momento, propósito de enmienda).

Lo cierto es que un buen amigo me pasó un link hace un par de días, y al entrar en la página sentí una extraña mezcla de fascinación y de vergüenza. Fascinación por el ponente y el tema de la charla, vergüenza por no haber descubierto por mí mismo esta pequeña joya.

El ponente es CHRIS ANDERSON, ‘curator-in-chief’ de la organización. Y nos revela, ni más ni menos, que los 4 secretos de las charlas TED. Aviso (como él mismo hace al inicio): no hay una fórmula mágica, aunque sí varios ingredientes que las grandes charlas tienen en común.

El sr. Anderson empieza su charla hablándonos de la importancia de las ideas, de compartirlas y de cómo las ideas cambian nuestra percepción del mundo y la forma en que nos relacionamos con él. Por eso hace lo que hace, por eso TED tiene sentido. De forma elegante, muy visual y ayudándose de ejemplos de varias TEDtalks, nos ofrece de entrada lo que casi sería una canción de amor sobre las ideas, las personas, los cambios… Y sobre TED. Sin duda, un guion de los de quitarse el sombrero. Y, después de contarnos sus puntos de vista (y los de su organización), nos habla de esos ingredientes.

  1. LIMÍTATE A UNA IDEA CENTRAL.- y haz que todo gire en torno a ella. Es una de las máximas que más cuesta de entender (y de aplicar), pero es definitiva. Llegar a descubrir esa idea nuclear a veces puede llevar tiempo, pero siempre será tiempo bien invertido. Una vez la tengas, haz que todo vaya a parar ahí. Busca argumentos, ejemplos, datos o estadísticas que te ayuden a reforzarla, y conectalos siempre con esa idea.
  2. HAZ QUE LES IMPORTE.- Difícilmente recordamos lo que no importa. Y el sr. Anderson nos da una clave para conseguir implicar a la audiencia: despertar su curiosidad. Incluir preguntas, o lagunas de información para mantenerlos atentos, con ganas de resolverlas. Hay otras formas de conseguir lo mismo: detectar una necesidad de la audiencia, o alimentar sentimientos de oportunidad o de prestigio social. Sin duda, el sr. Anderson apuesta por la opción menos arriesgada (las otras siempre implican cierta dosis de elucubración) pero igualmente válida.
  3. USA CONCEPTOS Y LENGUAJE FAMILIARES.- O, dicho de otra forma, hazlo simple. No te vayas por las ramas, no uses frases demasiado largas o complejas, no uses vocabulario demasiado técnico. Incluso en eventos específicos de tu sector, la gente conectará mucho mejor con las ideas sencillas. Anderson aconseja usar metáforas: ejemplos sencillos o de la vida cotidiana para explicar cosas complejas. Conseguirás un efecto similar con recursos como el storytelling.
  4. HAZ QUE VALGA LA PENA COMPARTIRLA.- Si esa idea sólo te beneficia a ti o a tu entorno, es poco probable que la gente tenga ganas de contribuir a su difusión. En cambio, si representa un beneficio a nivel global es muy posible:
  • Que tu audiencia conecte con ella mucho mejor
  • Que tu charla atraviese las fronteras de la sala en la que estás

Sin duda, un vídeo magnífico. Sin duda, ideas interesantes y ciertas. Quizá los 4 consejos te parezcan algo genéricos (a mí mismo me ha pasado), o pienses que falta algo (¿Qué hay de las historias, de la comunicación no verbal, del inicio o del final, del uso de la voz, de las pausas…?). Pero sin duda, el sr. Anderson consigue lo que quiere: poner en valor la importancia de lo que hace, y darnos ideas útiles para hacerlo nosotros mismos.

‘A más ver…’

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