La pregunta se planteó bien pronto. Justo cuando empecé a coquetear con la idea de aplicar la técnica actoral al mundo de la oratoria, hace ya unos años. Y en ese momento me decidí por el planteamiento más simple y efectivo. No obstante, la pregunta sigue apareciendo.

La última vez, en un curso para el Departament de Cultura de la Generalitat que terminó la semana pasada. Y debo reconocer que tiene toda la lógica del mundo que la cuestión aparezca:

¿Debo actuar al hablar en público?

Ésta y todas sus variantes:

¿Necesito actuar al hablar en público? ¿Debo mostrarme como no soy? ¿Debería interpretar un personaje? ¿Hasta qué punto eso significa decir la verdad? ¿Debo mentir? ¿Es bueno mostrarme como soy, o debo aparentar lo que no soy? Si no me comporto igual que en mi día a día, ¿quiere decir que estoy actuando?

AL PAN, PAN Y AL VINO, VINO

Actuar no significa mentir. Eso nunca ha sido así. Hacer teatro, tampoco. Y por si lo estás pensando, interpretar tampoco significa mentir.

En la actualidad, identificamos los dos términos. Y eso es un error, que me ha metido en alguna que otra pequeña discusión. Una identificación que, hasta donde yo sé, tiene bastante que ver con Xosé Mourinho, y su famoso ‘teatro del bueno’. Lo que hacen los futbolistas cuando se desploman sin que nadie les haya tocado un pelo tiene más que ver con simular que con actuar. Y simular que derriban, que te golpean o incluso que te lesionan no tiene nada que ver con lo que hacemos los actores. Ni en el teatro, ni en el cine.

Dicho esto, ¿necesitamos actuar cuando hablamos en público?

¿Actuar al hablar en público?

¿Actuar al hablar en público?

No, no y mil veces no (definición de actuar).

Según la RAE, y en el contexto que nos ocupa, actuar significa ‘interpretar un papel en una obra teatral, cinematográfica, radiofónica o televisiva’. Y no, no debes interpretar ningún papel: eso déjanoslo a nosotros. No debes comportarte como si fueras otro, ni debes recrear nada ficticio. Siempre eres tú, siempre en tiempo real, siempre en la situación en la que te encuentras.

UN PASO MÁS ALLÁ

Dicho esto, la pregunta que se planteó en el curso tenía un poco más de miga.

Lo que sí debes hacer es usar tu voz y tu cuerpo de forma diferente a como lo haces en tu día a día. Y eso puede hacer que te sientas algo extraño. Hablar con un volumen distinto al que tienes por costumbre, o usar más las pausas, o articular con más claridad harán que en el escenario te sientas distinto. Pero eso no pasa porque estés actuando.

Del mismo modo, mantenerte más erguido, reforzar tus palabras y ampliar tus gestos puede hacer que te sientas algo raro. Pero eso no pasa porque no te estés mostrando tal y como eres.

Todo eso pasa porque estás en un contexto determinado de comunicación. Porque para que tu mensaje llegue con claridad, debes usar tus herramientas de comunicación de una forma diferente a la que estás acostumbrado. Pero conocerlas, y hacer que jueguen en favor de tu imagen y de tu mensaje no tiene nada que ver, como digo, con el hecho de actuar o hacer teatro. Y no tiene nada que ver con mentir.

Tus sensaciones y la percepción de ti mismo serán diferentes, pero eso sólo pasa porque estás usando esas herramientas de forma distinta a como estás acostumbrado.

Como decía, cuando empecé esta aventura me planteé a fondo la cuestión de ‘hacer o no teatro al hablar en público’. Y, desde mi punto de vista, no es necesario (y complica demasiado las cosas). Nadie que quiera hablar en público debe mostrarse de forma distinta a la que es, ni actuar, ni interpretar nada. Lo que sí debe hacer es conocer sus herramientas expresivas, y explotarlas a su favor.

Y para conocer esas herramientas, no hay mejor técnica que la técnica teatral.

‘A más ver…’

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