En los últimos años (décadas, siglos…) se ha hablado mucho del STORYTELLING. No es, por supuesto, un concepto nuevo, aunque sí es relativamente reciente en nuestra vida profesional. ¿Cómo beneficiarnos de este recurso en nuestra presentación?

El storytelling se usa en innumerables contextos. El mundo de la publicidad en todas sus formas, confeccionar un currículum o contar el periplo de nuestra empresa son sólo algunos ejemplos de cómo podemos usar las historias; sin olvidar, por supuesto, los beneficios que pueden (y deben) aportar en nuestras presentaciones.

Pueden ser largas o cortas, sobrias o recargadas, realistas o fantásticas, históricas o contemporáneas, con variedad de personajes o sólo con uno. No hay fórmula infalible, aunque tampoco existen límites a la creatividad; y eso es parte importantísima de su atractivo. No obstante, ese ‘enorme campo abierto’ que nos ofrece el storytelling también nos intimida; nos bloquea, impidiendo así que nos beneficiemos de sus ventajas. Así que voy a revelarte como construir tu:

STORYTELLING EN 6 FÁCILES PASOS

Lo primero que debes saber es que no hay 6 fáciles pasos. Ni 3. Ni 4. Ni 12.

Como ya he mencionado, no hay fórmulas mágicas. Muchos autores escriben muchas historias, en muchos lugares del mundo (guionistas, novelistas, creativos en general…). Y si bien tienen formas de plantear su trabajo, de sistematizarlo, no hay UNA única forma de hacerlo: cada historia tiene su propio recorrido. Eso sí, TODOS estarán de acuerdo en que construir una buena historia representa trabajo. En ocasiones, años.

De forma que me parece poco práctico aconsejarte que pretendas construir tu propio storytelling. Imagino que ya andas bastante liado con la estructura de la presentación, memorizándola, ensayándola, diseñando las diapos… Y no voy a aconsejarte que dediques más tiempo a construir una historia para tu presentación. La buena noticia es que NO TIENES POR QUÉ HACERLO.

LAS HISTORIAS YA ESTÁN AHÍ

Tienes miles de 'storytellings' esperando a que los uses... SI TE ATREVES!!! ;-)

Tienes miles de 'storytellings' esperando a que los uses... SI TE ATREVES!!! ;-)

Llevamos miles de años consumiendo historias. Y eso hace que tengamos cientos de miles de historias anuestra disposición. ¿De verdad crees que necesitas invertir tiempo en crear una? Yo, sinceramente, creo que no.

Por eso, lo que sí voy a hacer es darte algunos consejos que te ayudarán a incorporarlas:

1.    Adapta historias de siempre.- Desde cuentos infantiles, hasta fábulas o anécdotas clásicas. La calidad de esas historias está más que contrastada, y tienen además una enorme ventaja: tu público ya las conocerá. El trabajo, en este caso, es llevarlas a tu terreno: relacionarlas con el tema de la presentación. Y eso es fundamental: el story no servirá de nada si no lo relacionas con las ideas que expongas.

2.    Consume historias.- Otro gran recurso. Novelas, cine, teatro, series… Todo eso son historias. Y convertirte en consumidor, hará que las tengas más a mano. Normalmente, usamos los libros o las series como mero entretenimiento, pero te invito a verlos como recursos susceptibles de usarse en cualquier momento y lugar:

  • -“Estoy leyendo una novela que refleja perfectamente (y la idea que expongas)…”
  • -“Cuando hablo de esto (tu tema) siempre me viene a la cabeza un capítulo de House en que…”

3.    Adereza tu día a día.- La vida diaria es una fuente inagotable de pequeñas historias, aunque necesitan un final que las conecte con tu charla. La historia de cómo fue tu primer día de trabajo, de cómo compraste aquella americana en internet o los motivos que te han llevado a cambiar de compañía telefónica YA son una historia. Si las apoyas con una conclusión que conecte con tu mensaje, lo tienes.

4.    Observa.- ¡Estamos RODEADOS! La publicidad, internet, las RRSS son auténticas minas de historias. Y al igual que con las novelas o el cine, todas pueden usarse para comunicar nuestro mensaje.

Como ves, son cosas muy inmediatas. Lo más importante de una historia es que se use adecuadamente. Y para ello, lo más importante NO es de dónde viene, sino lo hábil que seas conectándola con el tema de tu presentación. Y, obviamente, lo hábil que seas al contarla.

‘A más ver…’

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