Asistí el pasado 1 de marzo a una serie de conferencias sobre la digitalización de la empresa, organizadas por la APD. Y allí escuché una frase que te abrirá los ojos respecto al uso del PowerPoint (y otros ‘software’ de presentaciones).

Antes que nada, aviso: este post no es una crítica sobre la serie de conferencias a las que asistí (por si os quedaba alguna duda). No me gusta eso de criticar desde un teclado, Y sí, probablemente eso es consecuencia de mi vida como actor, de forma que no entraré en esa zona.

En segundo lugar, un concepto que he incorporado hace unos meses a la lista de ‘palabros’: slideware. Un término genérico para describir las herramientas de diseño de diapositivas (PowerPoint, Prezi, Keynote, etc…). Yo lo descubrí en el libro 'Presentación Zen', de Garr Reynolds.

‘STRATEGY, NOT TECHNOLOGY, DRIVES DIGITAL TRANSFORMATION’

Esa idea escuché en la presentación de Félix Monedero, director de ventas de SAP, una empresa de soluciones de software.

Me pareció un concepto clarificador. Y no sólo respecto a la digitalización de las empresas, sino a la digitalización en general. Soy de los que piensa que la tecnología no es un bien en sí: lo importante es lo que hacemos con ella (si es que pretendemos hacer algo). Los ejemplos abundan en cualquier sitio: empresas (y personas) con presencia en red, que no la usan o la usan con poco criterio. Estas empresas (y personas) descubren las potencialidades de la tecnología e invierten en ella: diseños, plataformas, aplicaciones, dispositivos… Muchas veces, la inversión es considerable. Y una vez ‘puestos al día’, la tecnología no mejora ni sus vidas ni sus resultados. Dicho de otro modo, esa transformación tecnológica es sólo superficial, y no tiene una estrategia sólida detrás que le dé sentido (y beneficios).

Pues ahí es cuando encontramos el paralelismo con el slideware.

¿CUÁL ES TU ESTRATEGIA?

Tu slideware (sea cual sea) también es tecnología. Y desarrollar su potencial también depende de que haya una estrategia detrás. Una estrategia de comunicación: un recorrido conceptual, estructurado y lógico de las ideas que quieres compartir. Y eso es lo primero que deberías definir.

En la actualidad parece que a una presentación sin proyecciones o vídeos le falta algo. Y en cierto sentido, es así: el slideware está en nuestras vidas para quedarse. No obstante, hay que usarlo con sentido. No perder de vista su función, o acaba siendo un ‘cosmético’ que, por bien diseñado que esté, ni mejora nuestra comunicación ni nuestros beneficios.

Por eso, nunca deberías empezar a preparar tu presentación encendiendo el ordenador o la Tablet. Nunca, nunca, nunca.

Como cualquier experto en slideware (y aunque yo no lo sea), te recomiendo que empieces tu preparación con lápiz y papel. Piensa en tu audiencia. Piensa en el motivo de tu presentación. Piensa en tu mensaje central. Y empieza a definir tu estrategia de comunicación:

  • QUÉ IDEAS VAS A INCLUIR
  • EN QUÉ ORDEN

Cuando tengas claro todo eso, ve a buscar más ayuda. Y esta vez sí, usa la tecnología. Apóyate en ella. Busca todos los recursos que puedan ayudarte. De cada idea que expongas, pregúntate:

  • ¿Se entenderá mejor con un recurso de apoyo?
  • Si es así, ¿cuál? (¿Una imagen? ¿Un vídeo? ¿Un gráfico? ¿Un mapa?...)

Esa debería ser la forma de usar esos recursos. Porque el hecho de que estén, no quiere decir que tengan que usarse. Y el hecho de que se usen, no quiere decir que vayan a mejorar las cosas. Y es que:

‘STRATEGY, NOT TECHNOLOGY, DRIVES REAL COMMUNICATION’

‘A más ver…’

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