Muchos manuales de oratoria, y muchos profesionales recomiendan ensayar delante de un espejo. ¿Quieres saber por qué yo no lo recomiendo?

En la escuela de teatro, es decir, de pequeño, aprendí que eso de ensayar delante de un espejo es una mala praxis. Al menos, para los actores. Al menos, para los buenos.

Un actor no debería salir a escena a verse guapo, a gustar, y aún menos a gustarse. A gustar o a gustarse físicamente. Por supuesto que todos queremos cautivar con nuestras interpretaciones, y es posible que un actor más agraciado que otro tenga más tirada comercial (aunque hay muchos ejemplos de todo lo contrario). No obstante, el objetivo no es, ni debería ser gustar físicamente al público. Por eso no ensayamos delante de espejos: ensayar delante de un espejo supondría plantear mal la cuestión desde la base.

Salir al escenario a gustarse: mala, mala, mala... idea!

Salir al escenario a gustarse: mala, mala, mala... idea!

Por eso no te recomiendo que ensayes delante de un espejo. Porque si te gustas, vas a querer gustarte más. Y porque si no te gustas, vas a querer disimular lo que no te gusta de tu anatomía durante toda tu presentación. Y tanto si eres del primer grupo como del segundo, estarás poniendo la atención donde no debes. Tu atención durante una Presentación SIEMPRE debe estar en la comunicación: en hacer llegar tu mensaje. Y cualquier cosa que te distraiga de eso, estorba.

PROS

Dicho eso, puedo entender que haya expertos que lo recomienden. Es una forma de convencerte de la importancia de los ensayos, o incluso de conseguir que ensayes. Y en ese sentido, bienvenido sea. También es una forma de observar cómo te comportas: cómo usas tu voz y tu cuerpo en la Presentación para poder corregirlo. Y eso también es de agradecer.

CONTRAS

Aparte de la ya mencionada cuestión de la coquetería (todos somos coquetos en el fondo), hay otras cuestiones que hacen que el ensayo delante de un espejo sea poco práctico.

La primera es si estás observándote, no estás enfocado en comunicar. Y si estás pendiente de comunicar, dejarás de observarte muy, muy pronto. Por tanto, el ensayo delante de un espejo no cumplirá su objetivo. El objetivo de un ensayo es practicar, y perfeccionar tu Presentación. En el caso 1, si estás pendiente de observarte, no estarás ni practicando ni perfeccionando nada, si no evaluando tu comunicación (y el ensayo, como tal, será inútil). Y en el caso 2, si dejas de observarte y te centras en comunicar, ¿Para qué diablos el espejo?

Además de todo eso, ensayar delante de un espejo limitará tus movimientos. A no ser que ensayes en una sala de danza (de esas que tienen una pared cubierta de espejos), para verte tendrás que ajustar tus movimientos a las posibilidades del espejo. Es decir, para poder verte podrás desplazarte muy poco. Y ya sabes que es más que deseable que tus movimientos ocupen el máximo de escenario posible.

ERGO…

No te recomiendo el espejo para ensayar tus Presentaciones.

Lo que sí te recomiendo es que uses un espejo para observarte unos minutos. Con ese objetivo: observarte. Analiza lo que haces, y cómo lo haces. Usa cualquier idea para hacer ese ejercicio. Puede ser la intro de tu Presentación, o la lista de la compra. Dedícale unos minutos (3-4, no es necesario más), y dedícate a observarte. Ahora sí. Obsérvate a fondo. Y una vez visto lo que haces, y lo que debes mejorar, abandona el espejo y ensaya tu presentación sin él.

De esa forma, cuando te estés observando estarás sólo pendiente de observarte; y cuando estés ensayando, estarás sólo pendiente de ensayar. De practicar y perfeccionar tu próxima Presentación. Que de eso se trata.

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