Aprovecho el título de la película de Steven Soderberg (Sex, Lies & Videotape, 1989) para responder a una pregunta siempre actual: ¿Deberíamos mentir en nuestra presentación? MENTIRAS Y TEATRO

 Me han preguntado en muchas ocasiones si los actores mentimos, si somos mentirosos, si actuamos en la vida real y variantes. De hecho, este artículo es sugerencia de una buena amiga que me hizo esa misma pregunta hace poco. La respuesta siempre es la misma: no. Ser actor no te convierte en más ni en menos mentiroso que nadie. Eso depende de tu personalidad, no de tu oficio.

En el teatro no os mentimos. Foto: Kimberly Kessler (freeimages.com)

No se me escapa que la curiosidad es normal, incluso lógica. La detección de la mentira es algo que nos preocupa, porque nos afecta. A nadie le gusta sentirse engañado, y cuando te encuentras con alguien que miente por oficio, esa curiosidad es inevitable. Pero es que hacer teatro no es mentir. Los actores recreamos situaciones y personajes ficticios, de acuerdo, pero con la complicidad del público. ¿Alguien piensa seriamente que pretendo que los espectadores se crean que soy Macbeth, o Ricardo III?

El teatro no es un juego de mentiras (a no ser que el argumento de la obra lo requiera). TODOS los que estamos en el recinto sabemos lo que se cuece. Es lo que llamamos la convención teatral; un juego en el que tanto actores como público hacemos un pacto: Ud, querido espectador, me presta su imaginación, y yo usaré todo mi talento para hacerle vivir una historia ficticia, en otra época y en lugares diversos. Y entre todos pactamos que hoy voy a hacer de Macbeth, que estamos en Escocia, y que me voy a cargar al rey. ¿Todos de acuerdo? Pues empezamos.

MENTIRAS Y PRESENTACIONES

Gonzalo Álvarez (autor del libro “El Arte de Presentar”, y del blog más influyente sobre el tema del país) twiteaba hace muy poco lo siguiente:

La verdadera elocuencia consiste en decir todo lo debido, y en no decir más de lo debido"

Françoise de la Rochefoucauld.

"Sexo, Mentiras y cintas de Vídeo". Cartel cines. Foto: Wikipedia.

Retwiteé de inmediato. Ya había leído esa frase, y me encanta. Se puede interpretar, y son mis preferidas. Seguro que habrá quien encuentre en ella una coartada para incluir alguna verdad a medias (o alguna descarada mentira) en su presentación. Pero, en mi modesta opinión, Rochefoucauld no habla de mentir: habla de seguir el plan.

Lo menciono siempre que tengo ocasión: los ensayos te permiten tanto perfeccionar tu presentación como ceñirte a lo que quieres decir. Lo que quieres decir, ni más ni menos. Si has ensayado alguna vez tu presentación (y de verdad espero que así sea) sabrás que ensayando te vienen otras mil ideas a la cabeza: otros temas, otras citas, otros ejemplos… Pues bien, el objetivo consiste en ceñirte a lo que has preparado. No por ocultar información, sino por respeto a tu preparación.

Has estructurado, preparado cada tema, cada ejemplo… Te has informado sobre tu audiencia, sus necesidades, sus gustos… El soporte gráfico, el inicio, el final… ¿Te vas a poner a improvisar después de todo ese trabajo?

La mejor forma de improvisar… es no tener que hacerlo. Aprovecha el momento si surge un comentario, incluye algo gracioso si ves a la gente receptiva, extiéndete un poco más en un tema si no lo han entendido o adáptate a las circunstancias si es necesario. Pero no salgas a improvisar.

Y no les mientas: aunque haya algún tema que no domines, o algún aspecto mejorable de tu proyecto, te recomiendo que no cometas ese error. Tu audiencia preferirá que seas honesto, a darse cuenta a posteriori del engaño. Y si conocen mínimamente tu mercado o se dedican a la inversión, te verán el plumero a la legua.

Por si eso fuera poco, uno de los conceptos de marketing que va a hacer sostenible tu proyecto es la fidelización. No sólo competimos por vender, sino porque el cliente vuelva a comprar. Y un cliente estafado o engañado no volverá nunca a llamar a tu puerta.

¿Y EL SEXO?

¿Sexo? ¡Este es un blog de presentaciones! Foto: Damien King (freeimages.com)

Pues no hay. ¡Esto es un blog sobre presentaciones!

Como decía al principio, he aprovechado el título de una película para titular el artículo. Y sí, lo reconozco, he pensado que la palabra sexo podría atraeros, ahora que tenemos la primavera en su máximo esplendor…

¡Espero que no os sintáis “engañados”!

“A más ver…”

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