El gran caballo de batalla al hablar en público tiene que ver con el comportamiento. Una vez el contenido y el soporte audiovisual están diseñados, es el momento de la comunicación con mayúsculas. Y al hablar en público, esa comunicación implica muchas, muchas cosas.

Uno de los momentos mágicos de la presentación de mi libro fue el que hoy comparto contigo. Contar con Elisenda Roca, Lluís Pastor y Jordi Basté hizo que me sintiera un auténtico privilegiado. Por más que vea el vídeo, siempre me viene a la cabeza las misma ideas: ‘Vaya tres... ¡y los tres en mi presentación!’.  

No sólo participaron, sino que nos hablaron cosas importantísimas a tener en cuenta al hablar en público. Cada uno pone el acento en una idea fundamental. Y sí, son importantes y fundamentales. Pero son demasiadas cosas a tener en cuenta. Ocuparte al mismo tiempo de ser natural, de conectar con la audiencia, de la palabra, de las pausas y de los gestos puede llevarte muy fácilmente al colapso. Demasiados inputs como para que puedas gestionarlos con solvencia. Sin olvidar que, si al hablar en público estás pensando en todo eso, estarás dejando de lado lo fundamental: la idea que quieres transmitir.

Visto lo visto, la pregunta es obvia:

‘¿QUÉ HACER, Y QUÉ NO HACER CUANDO HABLAMOS EN PÚBLICO?’

Todo y nada.

Todo lo que nos cuentan Elisenda, Lluís y Jordi; y mucho más. El terreno del Paralenguaje y de la Comunicación No Verbal son amplísimos, y la forma en que los uses marcará tu intervención para bien o para mal.

Y nada de tener todo eso en mente cuando estamos en el escenario.

¿Te estoy tomando el pelo? En absoluto. Hay una forma de tener todo eso en cuenta, sin tener que estar pendiente de ello.

Para conseguirlo, sólo tienes que aprender a estar en un escenario. Aprender a moverte, a hablar y a pensar desde el escenario. Una vez tienes asumido ese código, puedes olvidarte de todos los inputs, ya que estarán integrados. Y puedes ocuparte de lo realmente importante: trasladar tu mensaje a la audiencia que tienes delante.

Ese código del escenario (ese lenguaje, esa dinámica) tiene, además, otros dos beneficios:

-         ADAPTABLE: puedes adaptar ese comportamiento a audiencias más amplias (300, 500, 600) o más pequeñas (3, 5, 6) sin ver mermadas tus capacidades comunicativas.

-         SOSTENIBLE: si aprendes a estar en un escenario, esa dinámica no se te olvidará pase el tiempo que pase.

Y a esa forma de estar en un escenario, atento a los diferentes elementos que afectarán a tu comunicación pero sin tener que estar pendiente de todos ellos, es a lo que me gusta llamar ‘EL MODO ESCENARIO’.

Y, por si tienes alguna duda, la única técnica que se ocupa de eso (y que hace miles de años que lo hace) es la técnica que usamos los actores. Créeme, una vez aprendas a comunicarte desde un escenario, ‘qué hacer o qué no hacer’ dejarán de ser un problema.

Y esa forma es la que propongo con mi metodología.

‘A más ver…’

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