Los 3 tips fundamentales de tu seguridad en el escenario.

Hablar en público es, probablemente, uno de los retos más estimulantes a los que te enfrentarás en tu carrera profesional. Y a pesar de eso, es un reto al que, generalmente, nos acercamos con pocas ganas, con ninguna ilusión y con aún menos preparación. Y digo yo que, siendo la comunicación en público una necesidad para cada vez más profesionales, valdría la pena prepararse: ponerle un poco de ilusión (cosa siempre deseable), y también un pelín de ganas (que nunca vienen mal).

Por ello, muchos profesionales se plantean el sano ejercicio de hacer un curso para mejorar esa habilidad (cosa que yo realmente agradezco). Uno de los objetivos más deseados en estos cursos es el de ganar seguridad: uno de los ‘must’ imprescindibles para que una presentación realmente funcione.

Pues bien, vamos a ver hoy algunos tips para mejorar tu sensación de seguridad; para alimentarla, y que de ese modo se transmita sin problemas a quien te escucha:

  •          No fuerces el contenido.- Buscas novedad, buscas impacto, buscas persuasión, conexión con tu audiencia… Y te metes, sin muchas nociones, en el proceloso mundo del storytelling, de los inicios o finales inspiradores, de las estructuras novedosas, a intentar imitar al último ponente TED… Y eso es una pésima idea. Si no eres un ponente con un mínimo de experiencia (y aun así), plantearte según qué tipo de contenidos puede provocar que te sientas aún más inseguro, y proyectes aún más inseguridad. Busca fórmulas y planteamientos con los que te sientas cómodo. Ya tendrás tiempo de ir aprendiendo y probando cosas nuevas.
  •          No fuerces tu memoria.- Ya ves que la cosa hoy va de no forzar… Pues bien, si hablamos del contenido es importante que intentes no hacerte trampas al solitario. Tú estructuras tu presentación. Tú la diseñas. Y la estructura de tu presentación debe contribuir a captar y mantener la atención sobre tu mensaje, pero eso no significa que debas plantearte arduos ejercicios de memorización, o de intentar retener demasiadas ideas que no tienes interiorizadas. Cuanto más conectadas estén las ideas en tu memoria, más seguro te sentirás y más seguridad vas a proyectar. Esa sensación de ‘ahora viene esa idea que nunca me sale’ o ‘ahora vienen aquellos datos que nunca me he aprendido’, no te ayudará a proyectar más seguridad (por buena que sea la idea, o impactantes que sean los datos).
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  •          Nunca pierdas de vista el ‘CÓMO’.- Si hasta ahora te he hablado del contenido y tu relación con él, ha sido para llegar hasta aquí. Y es que el ‘cómo’ es fundamental para proyectar la seguridad que quieres en tus presentaciones. Es el ‘cómo’ lo que te hará parecer más o menos seguro ante tu audiencia. De ahí que el objetivo de los consejos anteriores sea conseguir que el ‘qué’ no te preocupe: liberarte de presiones innecesarias en cuanto al contenido para que puedas ocuparte de transmitirlo de la forma adecuada. Nunca proyectarás la seguridad profesional que quieres si tu paralenguaje y tu comunicación no verbal no te acompañan. Si las usas con seguridad, proyectarás seguridad; si no, proyectarás todo lo contrario. Es imprescindible que tus herramientas de comunicación sirvan a tu mensaje: que puedas transmitirlo con la calma y la actitud vocal y corporal que merece.  Si lo piensas bien, son esas dos herramientas (y sólo esas dos) las que contribuirán a proyectar la imagen profesional que deseas. Son sólo ellas las que hablan de ti, y de cómo tú te relacionas con tu audiencia y con las ideas que quieres comunicarles. Por tanto, es imprescindible que esas herramientas se alineen con tu mensaje de forma creíble y coherente; que te sirvan para transmitir lo que quieres en cada momento; que te ayuden a captar la atención… En definitiva, que ese ‘cómo’ proyecte la versión más segura y convincente posible de ti mismo.

‘Emitiendo desde Broadway con Wall Street. El punto exacto donde se encuentran los mundos de la interpretación y los negocios.’

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