Piensa en esto: tus presentaciones en público son oportunidades. Tanto en el terreno profesional como en el terreno personal. Y si sientes que no estás aprovechándolas como tales, que no están cumpliendo su misión y que no las vives de esa forma, es que son presentaciones disfuncionales.

Si introduces la palabra 'disfunción' en Google, verás que el término más buscado es el de ‘disfunción eréctil’. Nada sorprendente, pues todos (y todas) sabéis lo importante que es tener una vida sexual sana.

Pues bien, tener una vida comunicativa sana es igual de importante. Y dentro de amplio terreno de la comunicación, también aparecen disfunciones.

Conoces perfectamente los casos más evidentes: los que no escuchan, los que se escuchan demasiado, los que nunca intervienen, los que lo hacen a destiempo, los que lo hacen fuera de contexto (o a espaldas de los otros), los que continuamente necesitan el foco o los que huyen del foco como si fuera a quemarles la piel.

Un tema apasionante, en efecto, pero yo no voy a hablarte de todos esos casos.

Disfunciones en una presentación en público

Si ya tienes mi libro (si no, puedes adquirirlo aquí), sabrás que me encantan las definiciones de diccionario. Aportan una enorme claridad, y son una gran fuente de argumentaciones.

            Nota mental: puedes hallar grandes argumentos para tu próxima presentación a partir de la(s) definición(es) de los conceptos ‘novedosos’, ‘difíciles’ o ‘inesperados’ que uses.

Vamos a por ello.

DISFUNCIÓN: (femenino) Trastorno o alteración en el funcionamiento de una cosa. En medicina, alteración o deficiencia funcional de un órgano.

Es decir, que si tu presentación en público sufre alteraciones o deficiencias en su funcionamiento (es decir, ni te sientes cómodo ni consigues tus objetivos), es que sufres una ‘disfunción presentacional’.

Las causas pueden ser muy diversas: falta de preparación o una preparación inadecuada, un mal planteamiento, una definición errónea de los objetivos o del marco de la presentación, demasiadas expectativas (o demasiado bajas), un medioambiente de presentaciones ‘peñazo’, un exceso de tecnicismos… También podemos citar algunos ‘top ten’: el pánico escénico, leer la presentación, hacerla sentado o hacerla locutando el ppt. Y éstos son sólo algunos (no es una lista exhaustiva).

Problemas y soluciones

Lo primero es tranquilizarte: si sufres de ‘disfunción presentacional’ estás dentro de la norma. Suspendemos en oratoria. Así de sencillo. Somos un país que descuida, olvida o directamente ignora sus presentaciones en público. Y eso no entraña mayor problema, si no es que nos da por contrastarlo con la primera afirmación del artículo: las presentaciones en público son oportunidades.

¿De verdad piensas que estás para perder oportunidades? Yo creo que no. Nadie lo está.

La buena noticia es que se puede aprender a hablar en público. Y la noticia fabulosa es que, una vez aprendas, tu mundo no volverá a ser el mismo: ¿te imaginas las potencialidades de ser un orador eficaz, en un país de oradores nefastos?

No voy a osar decirte qué necesitas para superar ese reto ya que eso depende de muchas cosas, pero sí voy a contarte cómo enseño yo.

Desde mi punto de vista (y por los cientos de presentaciones que veo al año), el problema básico en la inmensa mayoría de presentadores disfuncionales es la ejecución del discurso. No la estructura, no el entorno, no el diseño de las diapos: el problema más común es que no sabéis comunicaros desde un escenario. Por eso enseño a partir de la técnica del escenario. Una técnica que no sólo sirve para emocionar y explicar bellas historias en un teatro, sino que también es la más adecuada para comunicar tus ideas de forma segura, eficaz, convincente y profesional.

Y hoy tengo que anunciarte algo especial: la presentación de mi libro en Girona.

Será en una librería emblemática de la ciudad, la ‘Llibreria 22’, y, como en el caso de la presentación en Barcelona, contaré con invitados de excepción.

Una magnífica ocasión para que conozcas lo que hago, para aprender de la mano de algunos ‘cracks’ de la comunicación, y para que consigas olvidarte para siempre de tu ‘difunción presentacional’.

‘A más ver…’

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