Es posible que no te hayas visto nunca en el caso. O quizá sí: hacer la misma presentación 4, 5, 11 o hasta 28 veces. Yo ya llevo unas cuantas de mi libro, así que vamos a ver algunos trucos para que una presentación suene ‘como el primer día’.

Es posible que, por la dinámica de tu puesto de trabajo, eso no te pase nunca. Pero también es posible todo lo contrario: con frecuencia hacemos las mismas presentaciones (o muy similares) con diferentes clientes, departamentos o colaboradores.

Lo primero es recordarte algo que, por obvio, no deja de ser cierto:

Que una presentación haya funcionado con anterioridad no garantiza que vuelva a funcionar.

Con mucha frecuencia, el ‘punch’, la energía y las ganas del primer día habrán seducido por sí mismas a tu audiencia; y eso puede hacerte descubrir (dolorosamente) que, en el fondo, la presentación no estaba bien estructurada, o estaba mal planteada. Sin olvidar que es posible que la hayas hecho en un entorno de confianza (mucho más benévolo), y que fuera de ese entorno nadie se interese por tu contenido.

Por lo tanto, no te duermas en los laureles: no requerirá tanto esfuerzo como la primera vez, pero asegúrate de la estructura, repasa bien las ideas-clave e intenta buscar un hueco para un ensayo.

REPRODUCIR UNA PRESENTACIÓN

Encaramos otra problemática: tu presentación ha funcionado como un reloj, ha convencido, ha cautivado. Estuviste contundente, persuasivo, seguro, creíble… ¿Cómo diablos reproducir eso de nuevo?

Lo primero: si has preparado adecuadamente tu presentación podrás reproducirla sin ningún problema. Prepararse significa:

‘Ponerse [una persona] en las condiciones físicas o psicológicas necesarias para realizar una acción futura o afrontar una situación desagradable o negativa’

De forma que con una buena preparación, podrás volver a afrontar la situación con garantías. Ahora bien, también es necesario tomar conciencia de que una presentación en público es un acto vivo de comunicación. Y debes, por tanto, mantener viva la llama comunicativa.

MANTENER VIVA LA LLAMA

En mi caso, la presentación funcionó bien la primera vez. Y me he empeñado en irla mejorando con el tiempo. ¿Cómo lo he conseguido?

Lo fundamental: atención a tus herramientas. Con frecuencia, un contenido que ya hemos compartido nos ‘cansa’: nos suena a ‘ya dicho’, y eso se traduce en una forma aburrida y poco entusiasta de transmitirlo. Eso es algo que no puedes ni debes permitirte.

Introducir alguna novedad te ayudará a estar más atento:

  •          Mantenerse vivo.- Lo estás ¿verdad? Seguro que recibes nuevas informaciones, ideas o planteamientos que puedes introducir. Y seguro que ves otros oradores que usan recursos interesantes. Echa la pereza a un lado, e incorpora lo que vayas descubriendo.
  •          Cambia los muebles de sitio.- Y con eso, me refiero a las ideas y a su recorrido: seguro que hay tramos en los que puedes cambiar de orden algunas ideas sin alterar su efecto -e incluso ideas nuevas, al hilo del punto anterior-. Eso te mantendrá vivo y atento a ti también.
  •         ¿A quién tenemos hoy?.- Es posible que hagas la misma presentación ante audiencias de diferentes sectores, de diferentes edades, con diferentes intereses… Poner el foco en ellos te proporcionará nuevas formas de plantear las cosas.
  •          Sal de la zona de confort.- Asume nuevos retos como orador: ¿y si pruebas a empezar con aquel chiste que te contaron el sábado? ¿Y si incluyes alguna pequeña anécdota, y empiezas a poner en práctica eso de contar historias?
  •          Incorpora el feed-back.- El propio y al ajeno. ¿Y si le das más convicción a aquel tramo de las conclusiones que no te gustó? ¿O planteas los beneficios con algo más de pausa –para que calen mejor-? Sin olvidar el feed-back de los demás: las personas de confianza son una gran referencia, y aún más si son de tu mismo equipo.

Estas son algunas posibilidades, pero déjame insistir:

Nunca debes perder de vista que tus ganas de comunicarte y tus ganas de compartir, emocionar e inspirar a quien te escucha han de ser las mismas que el primer día. Incluir material nuevo puede ayudarte, pero lo fundamental es que mantengas tu actitud intacta, y que tu voz y tu cuerpo transmitan esa actitud de la forma más auténtica.

‘A más ver…’

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