Uno de los recursos más utilizados por los grandes oradores es la pregunta que se lanza al público. Algunas retóricas (y otras no tanto) el uso de preguntas dará fluidez y ritmo a tu discurso, y te ayudará a clarificar tu estructura.

El uso de preguntas es un gran recurso, no solo porque nos ayuda a avanzar en el discurso, sino porque ayuda a que el público se implique en lo que hacemos. Una pregunta, aunque se lance al aire, es algo que todos tendemos a responder. Una duda que se nos instala en el cerebro. Y las ganas de completar esa información ayudarán a que la audiencia esté mucho más atenta a lo que estamos haciendo.

Déjame repetirlo una vez más: hablar en público significa captar y mantener la atención de quien nos escucha. Y cualquier ayuda para conseguir ese objetivo debe aprovecharse.

Veamos algunos usos posibles de las preguntas:

         PREGUNTA DE INICIO.- Una pregunta puede ser una buena forma de empezar un discurso, pero hay que ir con tiento. Una pregunta que plantee, de entrada, la cuestión clave que resolverá tu intervención puede ser muy acertada para empezar. De hecho, muchas 'TEDtalks' empiezan así:

'¿Podemos ser más eficientes, trabajando menos, y disfrutando más?'

Ahora bien, ten cuidado con el ‘american way’. Preguntas o actitudes más agresivas, en nuestra cultura, pueden causar el efecto contrario:

'¿Quién quiere aumentar sus ventas un 400% en tres semanas? ¡Vamos, levantad la mano!'

Es muy posible que una pregunta así, de entrada, no te ayude.

         PREGUNTA DE TRANSICIÓN.- Una pregunta que lanzamos al público, esperando que la responda (aunque sea mentalmente). Similar al primer ejemplo del punto anterior (el bueno), nos ayuda a activar la imaginación de nuestro público, y eso puede ser una muy buena forma de pasar de un punto a otro, todos juntos:

'Hemos visto algunas formas de conocer a nuestro cliente, pero nos queda lo más importante ¿Cómo vamos a conseguir su confianza?'

Si es bueno activar la imaginación de la audiencia, ¡aún lo es más alimentar su curiosidad!

Si es bueno activar la imaginación de la audiencia, ¡aún lo es más alimentar su curiosidad!

         PREGUNTAS EXPECTANTES.- Las preguntas también nos sirven para crear expectativas, y ya os he hablado en varias ocasiones de lo útil que puede ser esa arma. Si es bueno activar la imaginación de la audiencia, aún lo es más alimentar su curiosidad:

'Hemos visto algunas formas de conocer a nuestro cliente, pero ¿Y si os dijera que podemos conseguir que el propio cliente nos cuente lo que necesita?'

         ENCUESTAS.- Un uso, quizá no tan evocador de la interrogación, pero igualmente útil. Pueden servirnos para conocer mejor a nuestra audiencia, o saber si nos están siguiendo sin problemas:

'Antes de empezar, me gustaría haceros una pregunta: ¿Cuántos os dedicáis al marketing?'

'Ya hemos visto los puntos 1 y 2 del día de hoy. ¿Alguna pregunta?'

         ‘BATERÍA’ DE PREGUNTAS.- Una auténtica maravilla, si se hace bien. Consiste, no en hacer una pregunta, sino en hacer cuantas más mejor, provocando un 'crescendo':

'¿Y si pudiéramos conocer realmente a nuestro cliente? ¿Sus gustos? ¿Sus deseos? ¿Sus necesidades? ¿Lo que piensa, y lo que siente? ¿Y si pudiéramos saberlo incluso antes que él?'

Como veis, las preguntas son un recurso magnífico. Hay ponentes que hacen preguntas con mucha frecuencia, y es que es muy difícil que, como público, lleguen a cansarnos. Lo más importante de las preguntas es que sean auténticas. Obviamente, no es necesario que esperemos una respuesta real, pero sí hacerlas de la forma adecuada. Para conseguirlo, no olvides hacer una pausa de unos segundos después de formularlas. De esa forma el público las recibirá adecuadamente, y empezarán a crear el efecto deseado.

'A más ver…’

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