Una de las ideas más aterradoras para cualquier persona que habla –o debe hablar- en público es la de sufrir un blanco. Y saber que existe, o conocer a gente que lo ha sufrido no atenúa el intenso terror que provoca. Hoy, para terminar el año, te hablaré del blanco.

Hace escasos días, Patti Smith tuvo un blanco histórico… Que hará historia.

No sólo sufrió el percance en una de las ceremonias más importantes del año, sino que su forma de sobreponerse a él pasará a la historia de los premios Nobel. ¿Cómo pudo ser?

Cortocircuito

Eso acostumbra a ser un blanco. Ni más ni menos. Una desconexión temporal en la que el cerebro, incapaz de gestionar una situación determinada, se toma un incómodo y desconcertante ‘break’. Como su propio nombre indica, el blanco puede tener que ver con un ‘blanco’ mental (en el que no sabemos qué decir), pero también (como en el caso de la cantautora) con un colapso emocional que te impide continuar.

Veamos algunas conclusiones al hilo del cortocircuito de la amiga Patti:

Un pequeño cambio… ¡O no tanto!

Patti Smith ha cantado ante multitud de audiencias, en miles de contextos.

Pero la ceremonia de los Nobel era una situación ante la que sentía, según sus propias palabras, ‘un poco de ansiedad’. Esa ansiedad es normal, e incluso beneficiosa en la mayoría de los casos. No obstante, ese día, ante esa audiencia y con la responsabilidad sobre sus hombros, el estrés le jugó una mala pasada. Y es que, por mucho que te hayas expuesto en público, los pequeños/grandes cambios ambientales (audiencia, contexto, lugar u otros…) y la forma en que tú  los vivas van a marcar la forma en que te relaciones con el estrés.

Si a ella le pasa, tú no eres una excepción. Es posible que, por causas diversas, a veces te sientas ‘en el filo de la navaja’: haciendo equilibrios para que el estrés no te domine, para no dejarte caer en manos de la responsabilidad, del auto-juicio, de las ideas de fracaso… y mantenerte en tu línea argumental. En esos momentos, es imprescindible rebajar la presión. Haz una pausa. Respira. Bebe agua. Intenta retomar las riendas. Una espiral de lucha contra tus emociones no es la mejor situación posible para comunicarte de forma efectiva. Por ello, si sientes que tus nervios empiezan a hacerse más presentes de lo habitual, para antes de ‘cortocircuitarte’.   

Notas, notas, notas!!!

Según observo en el vídeo, Patti parece leer la canción. ¿Puede perderse una persona que está leyendo una canción? La respuesta está delante de tus ojos.

¿Cómo es posible? Bueno, la canción es larga: muy larga. Y sobre el papel, los versos de una estrofa se parecen enormemente a los versos de la anterior, y a los versos de la siguiente. Así que yo sospecho que Patti no sólo sufrió ese pequeño/gran colapso emocional, sino que también perdió el hilo de su lectura. Y eso, créeme, hubiera tenido un arreglo bien sencillo: numerar las estrofas.

Por eso voy a recomendarte, como siempre, que te acompañes de notas en tu presentación. No que la leas, pero sí que tengas unas notas a mano por si te pierdes. Lo más importante de las notas es que sean funcionales: que te sirvan para situarte en un segundo. Usa fotos, esquemas, diagramas, dibujos… (O ponte unos numeritos al margen de cada estrofa.)

Patti Smith: hacer historia

Dicho todo lo cual, la cantautora ha hecho historia.

Primero reconociendo el blanco: asumiendo lo que pasaba. Eso, contrariamente a lo que podríamos pensar, provocó la complicidad del público. Y es que tenemos una idea errónea del público. No es ni enemigo, ni juez: de hecho siempre está dispuesto a empatizar con alguien que está en un escenario (a no ser que esté presentando un ERE).

Y segundo, sobreponiéndose. Superándose a sí misma. Redoblando esfuerzos, y haciéndose más grande a medida que avanzaba la canción. Eso no sólo provocó simpatías, sino que produjo emoción, admiración y finalmente, una cerrada ovación.

Reaccionar con grandeza no es algo que esté al alcance de todo el mundo. Y es algo que difícilmente yo puedo enseñarte. No obstante, lo que sí puedo decirte es que para reaccionar bien ante una situación adversa, es casi imprescindible haber pasado antes por ella. Por eso, de cara al nuevo año voy a desearte un buen blanco. Un blanco nuclear.

Porque para ser un buen ponente es imprescindible que pases por esa sensación lo antes posible.

¡¡¡Feliz navidad, y feliz 2017!!!

Dedicado a Arantza. Inspiración constante.

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