Subí al autobús, y me acomodé en un asiento. Pasaron algunos segundos hasta que reparé en lo que sonaba en la radio. Era una base rítmica que se repetía, repetía y repetía sin ningún sentido. ¿De qué emisora se trataba? ¿Qué tema estaba sonando? Y, sobre todo, ¿qué le habíamos hecho al conductor para que nos maltratara de esa manera?

No tardé mucho en darme cuenta de lo que pasaba: yo y el resto de los viajeros estábamos escuchando la radio en ‘mono’. Y eso, fuera culpa del autobús o de la emisora, hacía que la música fuera irreconocible.

El tema de la base rítmica inacabable era ‘My Sharona’, de los americanos ‘The Knack’, un tema de 1979 que, como muchos, descubrí en 1994 de la mano de la película ‘Reality Bites’. ¡Y es realmente bueno! Pero claro, en la versión ‘mono’ no se oía la guitarra que lo ha hecho mundialmente conocido. En aquellas condiciones no tenía ninguna gracia (más bien todo lo contrario): sonaba monótono, aburrido e interminable.

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A estas alturas ya debes estar preguntándote qué diablos tiene eso que ver con las presentaciones en público (y me encanta, porque sé que escribo para lectores avispados). Pues quizá nada… Y tal vez todo. También hay quien habla en público en ‘mono’. Eso es, sin explotar todas sus posibilidades, quedándose a medias y con la audiencia pensando lo mismo yo en el bus: '¿qué he hecho yo para merecer esto?'

EL ‘MONO’ DE TU PRESENTACIÓN

Al igual que con el tema de ‘The Knack’, la base rítmica es necesaria. Y esa base, al hablar en público, la compone tu contenido. Las ideas que vas a exponer y el orden en que las hayas dispuesto. Ahora bien, eso por sí mismo no va a llegar, ni a convencer, ni a inspirar a tu audiencia. Y el error es pensar que puedes salir al escenario armado sólo con tu contenido. Si no has trabajado mínimamente la forma en que vas a exponerlo y si no sabes cómo usar tu voz y tu cuerpo para transmitirlo de forma efectiva, no vas a sacar ni la mitad del jugo a lo que estás haciendo. Y, aún peor, vas a convertirte en un auténtico tostón para los que se queden hasta el final. Monótono (¿Te has fijado en el prefijo ‘mono-’?), aburrido e interminable.

PRESENTACIONES ‘STEREO’

Para sacar todo partido a lo que haces, tienes que buscar algo más. Como hemos visto, la base rítmica (o tu contenido, en el caso de una presentación) no es suficiente para que tu tema sea atractivo y tu comunicación sea eficaz. Y si quieres añadir el ‘canal derecho’ a la comunicación en público debes ocuparte de ‘cómo’ vas a hacer llegar esas ideas. De perfeccionar la forma en que vas a exponerlas. De usar tus herramientas expresivas de forma efectiva cuando estás ahí arriba, y de hacerlo con la firme determinación de llegar a quien te escucha.

Trabajando también ese ‘canal derecho’ de tu comunicación conseguirás dar las variaciones necesarias e imprescindibles para que tu contenido no se convierta en una ristra de ideas sin ningún atractivo -que rápidamente pasarán a la historia-, sino en una sucesión lógica de conceptos que llegan a tu audiencia de forma viva y precisa. Y que, incluso, consiguen inspirarlos y seducirlos.

Así conseguirás comunicarte de forma fluida, segura y eficaz. Y así conseguirás que tu mensaje y tú mismo os instaléis en la memoria de la audiencia (como las buenas canciones… ¡En stereo!).

‘A más ver…’

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