Consejos para salir airoso de una de las prácticas más comunes en el entorno empresarial.

En congresos, en eventos profesionales o incluso en eventos de tu propia empresa es muy posible que te veas obligado a participar en una mesa redonda.

Los objetivos de estas mesas pueden ser múltiples: desde el más que loable objetivo de tener diferentes miradas ante una realidad determinada, hasta poder incluir a distintos ponentes en un mismo evento (con poco margen de tiempo). También, como no, pueden ser simplemente una actividad ‘de relleno’, pero lo cierto es que esa información no te llegará si te invitan a una… Así que, en cuanto a objetivos, nos centraremos en los dos primeros: tu punto de vista (el motivo por el que te invitan, y que te diferencia del resto de participantes), y el tiempo.

Sobre esos objetivos maestros basaré los consejos de hoy; pero antes, déjame hablarte del

ESPACIO.-

Las mesas redondas siempre me hacen pensar en los caballeros del Rey Arturo (y, sin haberlo documentado, creo que de ahí viene el nombre); esos que se sentaban en una mesa sin una posición dominante, para poder debatir –o comer y beber- de igual a igual. Y eso es muy clarificador: en una mesa redonda, todos los ponentes son importantes, y todos tienen sus minutos de gloria.

Ahora bien, las mesas redondas en un escenario son difíciles de configurar: por un lado no son redondas, sino rectangulares; por otro, se acostumbran a dejar libres tres lados del rectángulo para que el público vea con claridad. ¿Por qué lo menciono? Porque es más que probable que el espacio escasee: que tengas que ‘embutirte’ en sólo un lado de una mesa no muy grande, al lado de 6 señor@s más. Parece una tontería, pero no lo es. Es imprescindible que dispongas de cierto espacio para proyectar tus ideas con claridad (y te olvides de ‘encogimientos’).

¡Ah! Y ojo con los micros: cuando te toque intervenir, asegúrate de que lo tienes a la distancia adecuada (y si no, acércatelo y céntralo con naturalidad).

TU MENSAJE

Tu punto de vista sobre el tema a tratar es, como hemos visto, el objetivo de la actividad y la razón de ser de tu presencia. Nada nuevo: como en cualquier otra ponencia, tu punto de vista es fundamental. Ahora bien, tu intervención será más corta, quizá interrumpida, quizá solicitada en forma de preguntas por el moderador… Por tanto, es imprescindible que:

  •          Tengas clarísimos los puntos clave de tu intervención.- Usa esquemas, notas, fotos, o lo que te convenga (no olvides que tendrás la mesa a tu disposición).
  •          Los expliques con aún más claridad.- Utiliza ejemplos llanos, imágenes, pequeñas historias, metáforas… Todo lo que contribuya a clarificar aún más tus ideas jugará a tu favor. Recuerda que la audiencia recibirá mucha información del resto de participantes, y debes facilitar que pueda entenderte (e incluso recordarte).
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  •          Usa tus herramientas.- Aún con poco espacio, y estando sentado, nunca pierdas de vista cómo trasladas esas ideas: debes conseguir que tu voz y tu cuerpo se alíen con tu mensaje. Que aporten claridad y comprensión. Siéntate en el filo de la silla, y usa tus gestos y tu mirada para conectar. Mira tanto a la audiencia como al resto de ponentes y al moderador. Nútrete de sus miradas para llegar aún más a tu audiencia (no olvides que no es un debate, y ellos están contigo).

 FACTOR TIEMPO

El tiempo escaseará, seguro que alguno de tus compañeros de mesa se extenderá más de lo necesario, y seguro que al final el moderador os pedirá algunas conclusiones a modo de cierre ‘en un minutito’. Y ahí es cuando más debes ser capaz de sintetizar. Será muy efectivo si puedes traer alguno de los argumentos de los otros ponentes para abundar en tu mensaje; será muy efectivo si tienes una metáfora o comparación de cierre; será muy efectivo usar alguna cita de un personaje conocido…

Especialmente al final, debes ocuparte aún más de la claridad, de la comprensión, y de que tus herramientas expresen exactamente las ideas que quieres en la forma que quieres.

Dedicado a Arantza. Inspiración constante.

‘Emitiendo desde Broadway con Wall Street. El punto donde se encuentran los mundos de la interpretación y los negocios.’

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