Estrés, miedo, ansiedad, pánico escénico… En todos sus nombres, el factor más molesto en una presentación en público. ¿Podemos llegar a conocerlo mejor? ¿En qué medida puede eso ayudarnos?

Es inevitable. Y la pregunta más recurrente en un curso sobre presentaciones en público: ‘¿Cómo evito el estrés?’ ‘¿Qué trucos usan los actores?’Eso de que siempre os ponéis nerviosos es una exageración, ¿no?

Pues resulta que NO. No es ninguna exageración. Los actores también nos ponemos nerviosos antes de salir a escena. A veces, incluso durante la misma; a veces, ante una especialmente difícil… y mil y una variantes. De hecho, nos tomamos el estrés muy en serio. Sabemos perfectamente que si estamos demasiado tranquilos antes de una función, estamos sembrando el campo para que algo salga mal: y es que cierta dosis de nerviosismo en un escenario es imprescindible.

Dicho esto, he detectado que, ante una presentación, hay al menos 4 fases del estrés:

  •          Estrés previo.- seguro que te suena. En los minutos antes de tu presentación (u horas, o incluso días dependiendo del caso), los nervios te invaden. Los días y horas antes, lo más aconsejable es invertir ese estrés en algo positivo: prepararte. Cuando notes ese gusanillo, vuelve a repasar tu presentación, dale una vuelta al inicio o al final, haz un repaso mental, revisa los visuales. Enfócate en mejorarla. Tu seguridad es imprescindible, y relacionar tu presentación con el nerviosismo es lo último que necesitas.

Los minutos y segundos previos también vas a necesitar enfocarte para conseguir dominarlo. En esos momentos previos, céntrate en la primera idea a exponer, y todo saldrá a pedir de boca.

  •          El estrés de los 3mins.- (o quizá algo más o algo menos, dependiendo de tu caso). Sales al escenario, y todo empieza a tambalearse. La gente te mira. Las expectativas altas, el silencio ensordecedor… Y tú ahí plantado, temblando como una florecilla. Este momento es especialmente delicado: el partido de la primera impresión se juega en los primeros 30segs (aprox). En ese momento crítico, lo más aconsejable es que te centres en tu respiración. Toma aire. Suelta. Vuelve a inspirar. Lo sé: han pasado 5segs,y a ti te han parecido 7 horas, pero no pasa absolutamente nada. Una buena carga de aire ayudará a que tu primera frase suene plena, segura, convencida y convincente.
  •          El estrés a partir de los 3mins.- y aquí quería yo llegar. Es posible que después de esos 3mins, sientas disminuir la presión. Has empezado. La gente te sigue, parece entenderte e incluso parece que les gusta. Las cosas van bien, y tu cuerpo empieza a encontrar la comodidad… No obstante, siento decirte que el hecho de que te sientas mejor no tiene nada que ver con que tu presentación vaya a funcionar. Tú te sientes mejor, pero lo más probable es que las cosas se estén desmandando.

La monotonía es la enemiga de la atención, como ya sabrás si me sigues. Y el problema a partir del minuto 3, es que en los 3mins previos lo más probable es que te hayas instalado en esa monotonía, y corres el riesgo más que real de seguir en ella hasta el final: esas miradas atentas del principio empiezan a adormecerse, o a buscar la primera pantalla disponible para echarle un ojo a Twitter.

Debes ser capaz de sobreponerte a eso, y sobre todo debes ser capaz de detectar cuándo te ‘monotonizas’. Eso requiere cierta práctica, por supuesto, pero un buen consejo cuando empieces a notar que te relajas es enfocarte más en tu audiencia: en que tus ideas lleguen, en mirarlos a los ojos, en superar esa barrera invisible que te separa de ellos.

  •          El ‘final estrés’.- poco antes de acabar, vas a notar que la presión también aumenta: es el momento de ponerle la guinda al pastel, y culminar tu intervención de forma inmejorable. Tu audiencia lo notará, y también se mostrarán más atentos. No obstante, en ese momento clave el estrés va a ayudarte más que nunca: al igual que los atletas aumentan su rendimiento en el último ‘sprint’. En ese momento, sobretodo no te precipites. Conserva la calma. Todo ha ido bien, y es importante no dar un traspiés a última hora. Ocupa el centro del escenario: si durante la presentación has sido el protagonista, ahora lo eres más que nunca. Respira hondo (una vez más) y envíales la última idea que quieres que se lleven a casa.

‘A más ver…’  

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