#3afavor3encontra es un giro en este blog. Un análisis específico de determinados comunicadores. De personas (y personalidades) reales, experimentadas… y muy expuestas. El primer candidato era Donald Trump (pero por ahora va a seguir esperando turno).

Tengo que confesarlo: disfruto como un enano con esta nueva etapa del blog. Y si a ti, además, te resulta útil, creo que puedo darme con un canto en los dientes…

Pues bien, analizando el personaje de hoy he disfrutado muchísimo. Un genio, ni más ni menos. Un revolucionario, que ha transformado la cocina en todo el mundo, y que además está metido de lleno en el mundo de la creatividad y la innovación; portada de la revista Time y profesor en Harvard (por mencionar sólo dos). Con todos ustedes, Ferràn Adrià.

Es posible que se te haya dibujado una media sonrisa en los labios (o una sonrisa entera) por su forma de hablar, o su particular forma de expresarse. No obstante, a pesar de todo eso, Ferràn Adrià llega. Transmite. Conecta. Y se ha ganado por méritos propios ser uno de los comunicadores más influyentes del presente siglo. Muchos, en su caso, no se hubieran atrevido, dejando que los juicios de los demás se impusieran a su determinación. Pero él no. Así que, un aplauso y un merecido reconocimiento a la valentía de este Demóstenes del s. XXI… ¡Y vamos allá!

#3 A FAVOR

  •          Foco.- He visto pocos oradores tan enfocados como Adrià. Enfocados en su audiencia, por supuesto. Habla para quien tiene delante, uno a uno, y en eso se centra: en hacer llegar sus ideas a su público. Pues bien, pocas cosas van a ayudarte más a conectar con quien te escucha que estar realmente pendiente de ellos. De que te escuchen. De buscar sus ojos, sus oídos, su interés… De captar su atención, y de ocuparte de que tus ideas se entiendan.
  •          Primera persona.- Otra gran virtud de Adrià es hablar en primera persona. Poner ejemplos de su vida, de su día a día, de su gran pasión y de sus experiencias. Eso es una gran receta (cómo no) para conectar con la audiencia. Hablar de lo que sabemos, de nuestras vivencias. Y hacerlo con un lenguaje directo: sin artificios, tecnicismos, o jerga. La gente siempre agradecerá que les hables como si lo hicieras con un buen amigo, porque de hecho eso es lo que son (al menos durante tu intervención).
  •          No dar recetas.- Y no quiero decir con eso que mantenga el secreto profesional, sino que no pontifica. He encontrado multitud de videos de Adrià hablando sobre innovación, emprendeduría, éxito… Y nunca da fórmulas. Eso sí: parte del sentido común. De ideas que todos puedan compartir con él (y partir de terrenos comunes con la audiencia es un gran elemento de persuasión).

#3 EN CONTRA

  •          Articulación.- Ahí tenemos un hueso, Ferràn. Y sí, me dirás que no importa, porque la gente te entiende. E incluso que forma parte de tu sello personal… Pero ¿te imaginas que te tomaras un poco más de tiempo? Sin duda, puedes hacerlo (porque el 80% del tiempo no te pasa), así que identifico el problema con el estrés (que todos sufrimos en un escenario). Así que mi ‘receta’ en tu caso sería simple: respira y tómate la calma que un discurso necesita. No sólo debes contar cosas, sino darle a cada idea tiempo necesario para que se entienda.
  •          Muletillas.- Muy relacionado con el anterior, pero que puede tener una causa diferente: el exceso de familiaridad. Ese tono cercano tuyo, esa primera persona, esa cercanía que provocas son magníficos, pero no deben confundirse (ni confundir lo que está pasando). Estás dando un discurso, y eso requiere más atención. Que estés más pendiente, más alerta. Que seas mucho más consciente de lo que haces en cada momento. Tu familiaridad con unos grados más de atención será mucho más efectiva.
  •          Estructura.- Tengo toda la impresión de que preparas poco los discursos, querido Ferràn. Sin duda, mucha experiencia a tus espaldas, sin duda muchas ideas, sin duda mil anécdotas (y conclusiones interesantes de cada una)… Y no estructuras. No preparas lo que dirás: ya saldrá algo. Por supuesto, algo sale, porque eres un tipo interesante con una trayectoria interesante, pero ¿te imaginas si dieras más forma a eso? ¿Si trabajaras con una estructura básica? ¿Con la idea central? ¿Con los ejemplos? ¿Con más elementos de persuasión? Los resultados serían espectaculares…

Hasta aquí, el análisis de Ferràn Adrià. Un comunicador con foco y valentía. Cercano, próximo y cómplice que con unos toques de entrenamiento y preparación alcanzaría enormes grados de efectividad.

Y no se me va a quedar en el tintero: Ferràn, si algún día lees esto y quieres trabajarte un rato, TE CAMBIO LA CLASE POR UN MENÚ. ;-)

A más ver…

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