Ya os he hablado en varias ocasiones de la famosa 'Muerte por PowerPoint'. Y es que, por mucho que se hable de ella, sigue formando parte del mundo de las presentaciones… ¡por desgracia!

Y lo entiendo. Es muy tentador. ¿Una pantalla detrás del ponente, para poner TODO lo que se le venga a la cabeza? Pues bueno, ya que está, ¡saquémosle partido!

Lo malo es que ‘sacarle partido’, las más de las veces pasa por convertir la pantalla en un ‘teleprompter’, con lo cual tú estarás condenado a convertirte, no en un orador, sino en un locutor de PowerPoint. Y esa no es la idea, y no debería ser nunca la idea. Porque eso no te ayuda. Ni a comunicarte, ni a conectar, ni a convencer, ni a seducir… Ni a ningún otro de los objetivos que te plantees con tu presentación.

En la presentación de mi libro (click aquí si quieres hacerte con él), conté con unos cuantos colaboradores de excepción. Personas del mundo de la interpretación, del periodismo o de la comunicación. Grandes comunicadores, o como decidí llamarlos: ‘Messis de la Comunicación’. Uno de ellos fue Toni Sevilla, el primero para ser más exactos. Y nos contó una anécdota divertidísima sobre su relación con un pollo en el escenario del Teatre Lliure. Después de reírme un rato pensando en el pollo, vi clarísima la relación con las presentaciones en público.

El pollo de Toni Sevilla es exactamente igual que el PowerPoint.

El pollo, con otros animalejos, formaba parte de la escenografía de la obra que se representaba. Y la escenografía en el teatro es, al igual que el software de tu presentación, un elemento de apoyo. Ayuda a la comprensión de la representación (situándonos en épocas o lugares determinados), ayuda a crear el clima de las escenas (mejorando la conexión emocional del público), e incluso a dar verosimilitud (o credibilidad) al trabajo del actor. Y sin duda, nuestro querido pollo se había colocado ahí con la mejor de las intenciones: hacer la escena lo más real posible.

Pero en la anécdota que nos cuenta Toni, la ‘escenografía’ se rebelaba en su contra. Físicamente, en este caso, ¡hasta el punto de atacarle!  Exactamente igual que les pasa a los ponentes que hacen un mal uso (y abuso) del PowerPoint: el elemento de apoyo se vuelve en su contra. Y si en el caso del software es difícil que intente agredirnos, sin duda puede ‘matar’ nuestra conexión con la audiencia.

Para acabar, unas pinceladas sobre objetivos y planteamientos. De la mano de otros tres ‘grandes’: Sergi Belbel, Montse Llussà i Jordi Cadellans. Que nos dan algunas ideas sobre planteamiento, estructura o preparación. Y en todo ello ¡también encontramos el pollo de Toni Sevilla!

Y es que, para poder hacer lo que nos aconsejan, y sacar el mejor partido a nuestra intervención -sin dejarnos matar por el PowerPoint-, vamos a tener que memorizar parte de nuestro contenido. La buena noticia es que no tendremos que hacer un gran esfuerzo, ya que el contenido de nuestra presentación estará dentro de lo que conocemos sobradamente.

Pero de verdad te recomiendo que hagas ese pequeño esfuerzo por memorizar tu estructura si quieres hacer una presentación sólida… ¡Y sin pasarte del tiempo asignado!

‘A más ver…’

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