Por qué tu actitud es tan determinante al hacer una presentación.

Se habla mucho de la importancia de la primera impresión en una intervención en público. Y es, obviamente, algo a tener muy en cuenta. Pero sinceramente creo que incidir tanto en la primera impresión puede crear justo el efecto contrario.

HABLAR EN PÚBLICO ES CREAR UNA RELACIÓN

Como en tantos otros contextos. Y si vamos un poco más allá, y entendemos que una presentación normalmente estamos intentando vender, persuadir o motivar a quien nos escucha, la relación que seamos capaces de crear con nuestra audiencia será determinante.

Piensa en la última buena presentación a la que asististe. Sé que quizá sea difícil recordarla (ya que no abundan), pero sitúate en el momento en que acabó. ¿Cómo te sentiste? Seguramente, satisfecho con las expectativas y por haber invertido bien tu tiempo. Lo más probable es que también contento por haber pasado un buen rato… ¿Y respecto al ponente? ¿No te hubiera gustado seguir hablando con él? ¿Compartir más impresiones? ¿Hablarle sobre algún aspecto en particular de tu actividad? ¿Pedirle consejo?

A mí me pasa con frecuencia: me quedan ganas de pasar un rato más con el ponente. Ya sea sumándome al grupo de personas que se queda a felicitarle, ya sea buscando un momento para intercambiar opiniones (siempre que sea posible: no es cuestión de abusar del tiempo de nadie). Y lo cierto es que raramente me decepcionan: los ponentes resultan ser tan cercanos, amables y generosos como antes se han mostrado en el escenario. Por eso, cuando soy yo quien da la charla, considero que ha sido buena si la audiencia se queda a compartir un rato más conmigo: si después de 1h30mins (o 2h) aún tienen ganas de quedarse, es que definitivamente hemos conectado.

CREANDO RELACIONES DE CONFIANZA

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En ese contexto, crear una buena primera impresión es importante. Pero no es lo único que debes tener en cuenta. Una relación en la vida real no sólo se basa en la primera impresión, ¿verdad? Pues lo mismo de lo mismo pasa con tu presentación. Si sólo te ocupas de la relación con tu audiencia los 5 primeros segundos de tu intervención (y luego te olvidas de ellos) no vas a generar la confianza necesaria e imprescindible para conseguir tus objetivos.

¿Qué puedo aconsejarte al respecto?

  •          aporta valor.- que tu contenido sea interesante, tus argumentos sólidos, tu punto de vista y tu mensaje claros y relevantes. La estructura de tu presentación es importante, y para ello es imprescindible que tu mensaje central esté bien enfocado, que tu estructura sea la adecuada y que, después de todo eso no te vayas por los cerros de Úbeda.
  •          no olvides la credibilidad.- como te contaba en un post anterior, no puedes confiar tu credibilidad sólo a tu currículum. La forma en que usas tus herramientas de comunicación para exponer tus ideas te hará más o menos creíble para quien te escucha. Y esa credibilidad es fundamental para crear confianza.
  •          muéstrate cercano.- esas mismas herramientas expresivas te harán mostrarte más cercano/disponible, y eso también es importante para generar confianza. Por eso los profes de oratoria insistimos tanto en que abandonéis los atriles y las presentaciones leídas, o las intervenciones desde detrás de una mesa -o detrás de un PPT-. Te resultará extraordinariamente difícil mostrarte cercano si tu mirada está en el papel o en la pantalla; y del mismo modo, te resultará casi imposible mostrarte disponible (léase con ganas de llegar a quien te escucha) si estás parapetado detrás del mobiliario. Tus herramientas expresivas deben sumar para crear esa relación de confianza con tu audiencia. 

'Emitiendo desde Broadway con Wall Street. El punto exacto donde se encuentran los mundos de la interpretación y los negocios.'

Créditos imágenes: Adrian Boca, Pixabay

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