#3afavor3encontra es un giro en este blog. Un análisis específico de determinados comunicadores. De personas (y personalidades) reales, experimentadas… y muy expuestas. El primer candidato era Donald Trump (pero por ahora va a tener que esperar turno).

Hoy me siento ante el teclado con un especial respeto, ya que es la primera vez que hablo en este blog de una persona recientemente fallecida.

Pero si algo me he propuesto con el giro en mis artículos es que estén íntimamente ligados a la actualidad. Y si de actualidad hablamos, una de las comunicadoras más destacadas de los últimos años ha sido, sin duda, Carme Chacón.

La sentida unanimidad en el duelo de la clase política, debe darnos una pista de quién fue y de cómo fue nuestra protagonista. A destacar algunos de sus gestos (como la famosa foto visitando embarazada a las tropas en Afganistán), y la valentía con que vivió su enfermedad, convirtiéndola casi en un estímulo para asumir grandes retos.

Vamos con el análisis:

#3AFAVOR

  •           Mirada.- de mirada relajada pero convincente, Chacón sostenía la mirada, y también comunicaba con ella. Los ojos son un factor clave en la comunicación, y sin duda la intensidad en su mirada hacía que sus ojos también hablaran. Los ojos, cuando subes a un escenario, son tu atención y tu intención. Y tu atención y tu intención siempre deben estar conectados con tu audiencia y con tu mensaje.
  •          Gesto.- Libre, amplio y coherente. Carme Chacón se ayudaba de las manos para comunicarse y para ganar espontaneidad, cosa que la hacía ganar enteros con su público. No es fácil que las manos se muevan libremente cuando tenemos un atril delante, ya que tendemos a hacer unos pocos gestos, y repetirlos hasta la saciedad. Ella lo conseguía, y el resultado la favorecía sin duda.
  •          Credibilidad.- Si la mirada y el gesto convergen, tenemos muchísimos enteros ganados en el campo de la credibilidad. Y Carme Chacón, además, añadía una buena dosis de convicción a sus palabras. Con esos elementos conspirando a tu favor, tienes la partida de la credibilidad casi ganada.

#3ENCONTRA

  •          Solemnidad.- La convicción con que hablaba, muchas veces se traducía en una solemnidad que no favorece al discurso. Cierto que estamos hablando de política, cierto que estamos hablando de cosas de interés y de gran relevancia, pero yo soy de los que piensa que una sonrisa o que un momento de distensión (calculado, si se quiere) favorecen a cualquier tipo de discurso.
  •          Monotonía.- Muy vinculada a la anterior. Carme Chacón usaba su voz de forma ciertamente monótona. El uso del gesto y la mirada eran mucho más espontáneos, y en contraste su voz sonaba demasiado uniforme. Recuerda que la monotonía es la enemiga de la atención, y si quieres hacer un discurso interesante para quien te escucha debes esforzarte por variar el tono en tus palabras sin perder coherencia.
  •          Notas, notas, notas… Muy acostumbrada a hablar desde un atril, o en el congreso, la dinámica de llevar las notas del discurso hacía que Carme muchas veces perdiera efectividad. La tendencia a seguirlas la hacía perder conexión. Sin duda, ella trabajaba con ideas y conceptos que tenía más que asumidos, y la vuelta continua al papel no la ayudaba. Toma ejemplo: las notas deben consultarse en caso de necesidad, y son un gran recurso que te ayudará sobre todo con los nervios, pero no debes caer en la tentación de volver a consultarlas a cada frase. Cuando hablamos en público, inconscientemente podemos convertir eso en un tic que no favorecerá ni la comprensión ni la persuasión de nuestras palabras.

Y hasta aquí el análisis de Carme Chacón. Una comunicadora implicada y creíble. Implicada con las ideas que defendía, e implicada con su relevancia. Convencida y convincente.

Dedicado a Carme, a sus familiares y amigos.

‘A más ver…’

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