#3afavor3encontra es un giro en este blog. Un análisis específico de determinados comunicadores. De personas (y personalidades) reales, experimentadas… y muy expuestas. El primer candidato era Donald Trump (pero por ahora va a seguir esperando turno).

Como ya hice la semana pasada, en este último artículo de la temporada (sí: sé que me echarás de menos…) voy a hablarte de un personaje pelín controvertido. Ya sabes, la época estival invita a mirarse las cosas de otro modo, y la oratoria y las habilidades de comunicación no son ninguna excepción.

No te hablaré de un gran comunicador, pero sí de uno muy escuchado. Nada relevante por sus contenidos, aunque sí por su forma de hacerlos; y con mensajes más bien poco estimulantes, pero cuya personalidad dará que hablar (y mucho) sobre tendencias sociológicas en estos primeros años del siglo XXI. Con todos ustedes: Belén Esteban.

Confieso: ha sido enormemente complejo documentar con vídeos este post. La inmensa mayoría de vídeos de Belén Esteban están en las webs de las cadenas (no en youtube) y eso complicaba muchísimo poder incluirlos aquí con cierta elegancia. No obstante, es un síntoma inequívoco de lo que sigue ‘vendiendo’ el personaje… Más sobre eso: lo que sí abunda en youtube son montajes fotográficos sobre Belén (sin duda, hechos por personas o plataformas que pretenden captar visitas por el tirón mediático de su nombre).

¡Y yo que pensaba que estaba sacando a una vieja gloria del armario!

#3AFAVOR

  •          voz.- Una potente voz acompaña a Belén Esteban. Y eso es una baza a favor, sobre todo teniendo en cuenta que a los ponentes con poca o ninguna experiencia muchas veces cuesta oírlos. Otro asunto es que Belén explote su voz adecuadamente: la voz tiene muchas otras variables aparte del volumen. Pero ella tiene claro que hacerse oír es importante, y eso es algo sobre lo que te invito a reflexionar.
  •          espontaneidad.- También hay que reconocerlo: Belén Esteban es espontánea. Y es algo que echo terriblemente de menos en las presentaciones a las que asisto. La inmensa mayoría tiende a todo lo contrario: a mantenerse en la zona de seguridad, a envararse, a mostrarse serio, grave, profesionale… Y así, cualquier rastro de espontaneidad queda automáticamente anulado. Lo malo es que Belén Esteban parece confundir la espontaneidad con ‘decir lo primero que le pasa por la cabeza’ (y eso no te lo aconsejo en absoluto).
  •          emoción.- Emoción a raudales. Casi pornografía emocional es lo que hace ‘nuestra’ Belén, y es que ése es, en buena parte, su negocio. Igual que en los casos anteriores, no voy a aconsejarte que te comportes como ella, pero sí que imprimas algo más de emoción en lo que haces. Aquí tienes un artículo, otro y otro más sobre el asunto .

#3ENCONTRA

Al igual que con el amigo Bárcenas la semana pasada, la mejor forma de abordar esta parte será analizar el ‘ETHOS, PATHOS Y LOGOS’ (más info aquí) de las declaraciones de ‘nuestra’ Belén. Vamos allá:

  •          Ethos.- La dimensión moral de lo que hace Belén Esteban puede gustar más o menos (y allá cada uno con lo suyo). Ahora bien, al igual que Joaquín Sabina en esta entrevista, a mí lo que se ‘siembra’ con ese tipo de programas me preocupa. Porque es basura. Porque no enseña nada, salvo las miserias de unos cuantos personajes que han encontrado en difundirlas una forma de vida. Y porque, implícitamente, estamos validando (y alentando) tan triste espectáculo entre los más jóvenes. ¿Debería un medio de comunicación privado responsabilizarse de algo así? (Yo creo que sí... ¿no? Que todos deberíamos… ¿Verdad?)
  •          Pathos.- Belén Esteban juega con todo: tristeza, alegría, miedo que transforma en ira… Todo el arcoíris emocional puede verse en ella (¡y a veces en el mismo programa!). Ahora bien, la emoción, cuanto más creíble mejor… Y dudo mucho que nadie se crea ya ninguna de las emociones de Belén esteban (al menos las que proyecta al exterior). Mucho plató y mucho montaje lleva a cuestas como para que resulte mínimamente creíble. (¿De verdad alguien se cree eso?)
  •          Logos.- Poca lógica implícita veo yo en Belén Esteban, salvo la del ‘montaje’ del que te hablaba al principio: en otras palabras, la única lógica es seguir vendiendo. Una boda por aquí, un desengaño por allá, una rehabilitación por acullá… Y pasen por caja. (No, en serio: ¿De verdad alguien se cree eso?)

Y hasta aquí el análisis de ‘la princesa del pueblo’. Reina de las ondas. Regenta de las audiencias, a quien de verdad me gustaría ver algún día destronada (y ya de paso desterrada).

(Disculpa el tono épico: es el ‘mono’ de la próxima temporada de ‘Juego de Tronos’.)

¡Nos vemos en septiempre!

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