#3afavor3encontra es un giro en este blog. Un análisis específico de determinados comunicadores. De personas (y personalidades) reales, experimentadas… y muy expuestas. El primer candidato era Donald Trump (pero por ahora va a seguir esperando turno).

Vamos hoy con un ‘invitado colateral’ de este blog en, al menos, dos ocasiones.

Una de las cosas que más disfruto de estos artículos es la oportunidad que me brindan de investigar: quieras o no revisas las trayectorias, encuentras datos curiosos, la web del personaje… Y la web del personaje de hoy me ha sorprendido gratamente. Al entrar en ella (click aquí), escucharás pajaritos. Trinos. Hermosa sensación, con mensaje implícito y homenaje a la naturaleza (ya que estamos). Con todos ustedes: Andreu Buenafuente.

30 años (se dice pronto) lleva este hombre entreteniendo y haciendo disfrutar a millones de personas. Con una fórmula, el late night, que muchos otros han explotado, pero en la que sólo él ha sobrevivido durante tanto tiempo. Vamos allá:

#3 A FAVOR

  •          Conexión con la audiencia.- Andreu Buenafuente, como humorista y como comunicador, se enfoca en la audiencia. Una primera gran lección para todos. Cuando hablas en público, cuando comunicas una idea (o un chiste), no importa tanto cómo te sientes tú, ni lo que tú consideres bueno o malo: importa la audiencia. Lo que ellos se lleven a casa. Por tanto, deja de mirarte, y enfócate más en ellos.
  •          Estilo propio.- Por si no me lo has leído antes, el humor es una cosa muy seria. Y Buenafuente tiene, además, un estilo propio de hacer humor; buenos guiones, por supuesto, años de experiencia, claro que sí, que han ido conformando una forma particular y única de hacer las cosas. Aplícate el cuento: no necesitas imitar a ningún orador (ni siquiera a tu favorito). Lo que necesitas es una buena preparación, y encontrar tu forma personal de compartir ideas.
  •          Atención.- Si en sus monólogos se centra en la audiencia, Buenafuente se centra en el invitado en las entrevistas, y en sus colaboradores en los sketches. Y eso es porque sin duda sabe que el resultado va a ser mejor así. No necesita parecer más listo que su entrevistado: necesita que la entrevista interese. No necesita ser más divertido que sus colaboradores: necesita que los chistes funcionen. ¿Qué necesitas tú? ¿Parecer culto, leído, técnico? ¿Necesitas demostrar algo? ¿O necesitas que tu mensaje se entienda? Para conseguirlo, céntrate en cada momento en la idea que quieres compartir, y en la forma que hayas escogido para hacerlo.

#3 EN CONTRA

  •          Tics.- Siento decirlo, amigo Andreu, pero esos tics físicos no molan nada. Que si toquetearte las gafas, que si la cara, que si la corbata, que si la americana… ¿En 30 años no te has dado cuenta? Que eso también se ve, nene; que parece que sea tu primera vez. Esos síntomas de estrés despistan, y si me apuras muestran incomodidad (o inseguridad en el peor de los casos).
  •          Corrección política.- Ni tacos, ni exabruptos, ni una palabra más alta que otra… Buenafuente es respetuoso incluso cuando critica. Y eso, sin duda, debe tener sus razones (¿jurídicas? ¿políticas?) pero el humor permite mucho más. El humor permite salirse de madre. Volverse loco. Ridiculizar hasta el extremo. Irse de la olla. Permítetelo, Andreu. Dale una vuelta de tuerca. Suéltate el pelo, aunque sea con la americana y la corbata, y vuélvete loco: se volverán locos.
  •          Humor físico.- No eres el único, Andreu: la inmensa mayoría de los personajes que he analizado descuidan todo lo que su cuerpo comunica. Y el cuerpo… ¡también habla! En tu caso, como humorista, es un recurso potentísimo. Y no te hablo de imitar a Rajoy sin mucha convicción: hablo del mimo y del clown. Hablo de la magnífica gestualidad de Rubianes. Y me atrevo a decir que si explorases ese terreno, los tics se irían a tomar viento. ¿Te atreves?

Y hasta aquí el análisis de Andreu Buenafuente. Alguien de quien hemos sacado lecciones valiosísimas. Porque se puede ser uno de los grandes, y tener aún camino por recorrer y recursos por explotar. Y si hay algo de maravilloso en el mundo de la comunicación, es que siempre se puede seguir aprendiendo.

‘A más ver…’

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