Aprendí a nadar... ¡En blanco y negro! Foto: Meral Akbulut.
Aprendí a nadar... ¡En blanco y negro! Foto: Meral Akbulut.

Hablar en público, como cualquier disciplina, requierepreparación. Todos hemos aprendido a hacer determinadas cosas, no hay ningún mal en ello. No obstante, la oratoria parece ser una de esas disciplinas que algunos llevan incorporadas ‘de serie’. Nada más lejos de la realidad.

Voy a confesaros algo: tengo recuerdos en blanco y negro. Recuerdos de hace muchos años. Sensaciones, quizás, más que recuerdos. O memorias de recuerdos más que recuerdos en sí. Sea como fuere, son de hace mucho tiempo. Y son, como imaginarás, de la época de las tv en blanco y negro.

Uno de ellos es cómo aprendí a nadar. No fue en una piscina, sino en un rio. Y no me enseñó ningún monitor, sino mi padre (¿ves como es un recuerdo en blanco y negro?). De hecho, lo que aprendí aquel verano no fue a nadar: aprendí a simular que nadaba. En horizontal sobre el agua (imitando la posición que debía adoptar), en una zona del río donde la profundidad era escasa, descubrí que las puntas de mis dedos tocaban las piedras del fondo. Así que, en lugar de impulsarme dentro del agua, me impulsaba por tracción: más que nadar, ‘caminaba’ con las puntas de los dedos.

No sé si mi padre se tragó el engaño o no… Sospecho que no, pero hemos mantenido un elegante silencio al respecto durante todos estos años.

¿Por qué te cuento todo esto? Porque nado fatal.

Y porque si crees que sabes hablar en público sin haberte formado, hablas en público tan mal como nado yo.

Me ha pasado ya en varias ocasiones. Conozco a alguien, y, al descubrir que doy cursos, se desarrolla un diálogo parecido a este:

 SUJETO: Ah, ¿Hablar en público? Yo ya sé. Se me da muy bien.

YO: Genial, ¿Dónde has aprendido?

SUJETO: Yo ya sé… Se me da bien de natural. Cuento un par de chistes, le hecho un poco de ‘morro’ y me los meto en el bolsillo.

Y aquí es donde me impongo cambiar de tema, no sea que vaya a invitarme a una de sus presentaciones.

SOBRE LOS ‘DONES NATURALES’

Colin Firth en
Colin Firth en

Es posible que sí, que tengas ciertas facultades que te ayudan en tus presentaciones. Pero eso no quiere decir que sepas hablar en público. Hablar en público necesita tiempo y dedicación. Y si quieres hacer una buena presentación no basta con un par de chistes, y con echarle ‘morro’.

Una presentación profesional, hoy en día, es un acto exigente. La gente no irá a ver tus encantos naturales, ni a reírte los chistes (y si es así, plantéate la necesidad de hacerlas). La gente irá a ver tu presentación (no a ti) esperando conseguir algo de valor. Un producto o servicio interesante que les resuelva problemas. Y si piensas que tu ‘don natural’ va a colmar esas expectativas estas muy, pero que muy equivocado.

La realidad es tozuda. El mundo profesional requiere de muchas habilidades que estamos empezando a descubrir, y que van mucho más allá de tener un buen producto y una buena distribución. Puedes delegar muchas competencias (como el diseño de una web, o una estrategia de marketing), pero hay unas pocas que no puedes delegar. Y la presentación ante clientes o inversores es una de ellas. ¿De verdad crees que será suficiente con un par de chistes, y un poco de ‘morro’?

 “A más ver…”

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