Notas el pulso en las manos, el corazón, las sienes… El momento de la verdad. Murmullos en el público. Algunos tosen, inquietos. El nudo en la garganta de hace unos minutos parece estrecharse y no te deja respirar. Alguien te dedica unas palabras de ánimo y tú intentas corresponder. Pero lo cierto es que no sabes ni lo que dices.

Esas y otras sensaciones seguro que te han invadido en alguna ocasión. Son frecuentes ante una presentación (y también ante una representación teatral). También se producen en otras situaciones: una entrevista de trabajo, una cita con alguien que te gusta… En general, situaciones en que nos jugamos algo. En que tenemos algo que perder, y algo que ganar.

La paradoja del asunto (una de tantas de nuestra maravillosa y desesperante naturaleza) es que en esas situaciones tendemos a sabotear nuestros objetivos.

 A mal enfoque, malos resultados.

PROBLEMAS CON EL FOCO

Tu foco no es más que tu atención. Las sensaciones e ideas a las que das importancia en cada momento. La capacidad que tengas de gestionar lo que te pasa, y sacarle el mejor partido.

Tendemos a sabotear nuestros objetivos Foto: B.Earwicker. garrisonphoto.org
Tendemos a sabotear nuestros objetivos Foto: B.Earwicker. garrisonphoto.org

Siendo tus sensaciones tan potentes, entra dentro de la normalidad que te enfoques en ellas: en ocasiones parece que el corazón se te va a salir del pecho, o que las rodillas van a empezar a bailar sin tu consentimiento. No obstante, es una mala idea. Igual de mala que enfocarte en tus necesidades: cuánto necesitas las ventas, cuánto necesitas la inversión, cuánto necesitas que se apruebe tu plan estratégico…

Sólo se me ocurre un foco peor que los dos anteriores: poner la atención en todo lo que vas a perder si la presentación no sale bien. El despido, el desprestigio profesional, la pérdida de status/credibilidad, perder tu sueldo, tu casa, tu familia y hasta tu mascota.

¿Qué le dirías a un actor que saliera a escena pensando en la sequedad de boca, o en temblor de sus manos? ¿Qué le dirías a uno que saliera pensando en cómo va a pagar el alquiler? ¿O en perder a su familia y a su mascota?

ENFOCAR PARA SER PRODUCTIVO

Colin Firth en "El Discurso Del Rey". Imagen: YouTube.
Colin Firth en "El Discurso Del Rey". Imagen: YouTube.

Si crees que el actor de nuestro ejemplo debería poner su atención en la escena, en los objetivos, conflictos y emociones de su personaje, estás en el blog adecuado. Ahora bien, ¿Cómo aplicamos eso a nuestra presentación?

-enfócate en tu respiración.- el mejor aliado para desviar la atención de todos los síntomas que tu cuerpo va a experimentar (y que no son más que manifestaciones de estrés). Respirar adecuadamente tiene, además, otro gran beneficio: es la mejor forma de que tu voz se proyecte de forma adecuada.

-enfócate en la primera idea.- has diseñado y ensayado tu presentación para llegar a tu audiencia. Céntrate en eso. Mucho más productivo que centrarte en lo que tú necesitas, es centrarse en lo que ellos necesitan.

-enfócate en los beneficios.- y no te hablo de enfocarte en lo que vas a ganar. Te hablo de los beneficios que vas a aportar a tu audiencia. Lo mucho que les va a ayudar tu idea, servicio, producto o estrategia. Los problemas que resuelve. Cómo va a mejorar sus vidas.

A buen enfoque, buenos resultados.

“A más ver…”

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