El vídeo que sigue me ha llegado por distintas fuentes estos últimos días. Con diferentes títulos (‘El Mejor Profesor De Matemáticas’ es uno de ellos) y por motivos distintos, sin duda es una buenísima noticia que se esté viralizando. Ejemplo de lo que se puede llegar a hacer en una clase. Imagen: youtube.

Brillante. ¡Bravo, bravo, bravo! Añade algún emoticono de aplausos o de celebración.

Alguien pensará viendo este vídeo que lo que hace Mathew Weathers (así se llama este hombre) es una frivolidad, o que no tiene sentido. O quizá que su materia demasiado seria como para tomarse a broma. O que entrar en este tipo de dinámicas es contraproducente para la relación profesor-alumno.

LA CRUDA REALIDAD

La oratoria académica tiene sus particularidades. Y los profesores viven en una realidad tremendamente exigente. Hoy en día, la tecnología es un durísimo competidor. Los alumnos están acostumbrados a estímulos mucho más potentes que una persona que habla. En un mundo de smartphones y tablets, de redes sociales y compras online (sólo por decir algunas) la persona y la comunicación analógica’ no son tan emocionantes. Y, como ya comentaba la semana pasada, la adaptación al cambio es imprescindible.

REGLA N.1.- CAPTAR SU ATENCIÓN

Ese es el gran valor de lo que hace el profesor Weathers. Con un uso de los medios técnicos que roza la maestría (nunca mejor dicho siendo profesor), con habilidad, con sentido del humor y con un lenguaje que les resulta más que familiar (interactúa con la pantalla). Pero el objetivo es claro: llamar su atención. Sorprenderles. Despertar su interés. Batalla ganada contra cualquier Tablet.

Otro vídeo de Mathew Weathers en acción. Foto: Youtube.

¿CUÁL ES EL SECRETO?

  • 1.- Dejar de lado los prejuicios: Lo que un profesor puede o no puede hacer. Lo que un profesor debe o no debe hacer. Ese concepto anticuado de la escuela y del aprendizaje. Los chavales (y los adultos) agradecen las formas nuevas, la innovación sean o no conscientes de ello. Quizás pase por un montaje con el que interactúas (como Weathers), o por un truco de magia. O quizás pase por algo tan simple como cambiar la disposición del aula.
  • 2.- Atreverse: Sé perfectamente que la interacción con los alumnos en determinados casos y a determinadas edades puede ser una auténtica pesadilla. Pero el sentido del humor nunca ha estado reñido con el respeto. Y buscar una forma diferente de plantear las clases nunca ha estado reñido con la autoridad. Es más: sin ser un experto en pedagogía creo sinceramente que cualquier audiencia agradece la voluntad del orador de llegar a ella. De comunicar y de crear complicidad.
  • 3.- Ponerse en su lugar: Si queremos llamar su atención, debemos ponernos en su lugar. Mirar el mundo con sus ojos. ¿Qué les va a gustar o sorprender? ¿Cómo puedo plantear este tema? ¿Cómo puedo conectarlo con su día a día? Y desde mi punto de vista, eso es más una cuestión de imaginación que de tecnología. Por supuesto que lo que consigue Weathers es espectacular. Pero no es imprescindible ir por ese camino. Usa tu imaginación y verás que hay formas más simples e igualmente efectivas.

Y hasta aquí el artículo de esta semana. Centrado en la oratoria docente, pero con consejos que te serán útiles sea cual sea el medio en el que te desenvuelvas.

Quiero dedicar este artículo a 3 personas:

-Santiago Moll, autor de Justifica Tu Respuesta, un blog imprescindible para docentes.

-César Bona, candidato al 'Nobel' de los profesores que da clases de primaria en Zaragoza.

-Joan Pastor, mi mejor profe de mates (él imitaba a Juan Tamariz).

“A más ver…”

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