La pausa es uno de los mejores recursos de los grandes oradores. Característica fundamental del paralenguaje, tiene múltiples funciones… Y todas son interesantes. Las pausas también son fundamentales en la música. Foto: Juan Manuel Navarro.

Las pausas tienen funciones más obvias, y otras menos evidentes. Si hablamos de interpretación teatral, las posibilidades son variadísimas. Os haréis una idea si os digo que los personajes en el teatro pueden reaccionar a lo que pasa en escena… o no. La no-reacción también es una posibilidad. Y en ella la pausa cobra un enorme sentido dramático.

Tu presentación no es una excepción. También se desarrolla en escena, también delante del público. Y si bien, el sentido dramático no es tan importante, las pausas también cumplen múltiples funciones y son de gran utilidad.

LO QUE LA PAUSA DICE (SIN PALABRAS)

Es típico de los oradores noveles o poco preparados suprimir el uso de las pausas. No hacerlas. Hablar casi sin descanso. Por tanto, el mero hecho de que las uses va a hablar de ti. De tu seguridad personal, y de tu confianza en el material.

Los grandes oradores dominan sus tiempos. Saben perfectamente que una buena presentación no consiste sólo en la información, o en el contenido. La buena presentación es un acto de comunicación. Y en esa comunicación debe haber tiempo también para el silencio.

LA PAUSA (GRAMATICAL)

Después de cada frase hay un punto. Pues bien, eso en el lenguaje oral se expresa con una pausa. Si no las haces, a tu audiencia le será mucho más difícil entender dónde acaba una idea y dónde empieza la siguiente.

Y en los puntos y aparte, una pausa sensiblemente más larga. Es una forma clarísima para el público de que vas a hablar de una idea nueva o exponer un nuevo argumento.

LA PAUSA (ENFÁTICA)

Extraordinaria también en ese sentido. La pausa nos ayuda a remarcar las ideas. Como dicen muchos autores, las pausas ponen titulares. Una pausa antes, después o antes y después de una frase hace que destaque (igual que los titulares en la prensa).

Este uso es especialmente interesante para remarcar las ideas clave de nuestro discurso, o para dar el título del siguiente tema o subtema que vayamos a tratar.

Parar es necesario en el día a día, y también lo es en tu presentación. Foto: Miguel Ugalde.

LA PAUSA (ROMPEDORA)

No quiero decir que haya que romper nada… sólo la monotonía.

Hacer una pausa es una excelente manera de romper el ritmo, el tono o el volumen de nuestro discurso. Si te das cuenta de que te estás monotonizando, haz una pausa, coge aire y rompe con esa monotonía. Precisamente la pausa te permitirá retomar el discurso desde otro registro (tono, ritmo, volumen…)

LA PAUSA (EXPECTANTE)

También es un excelente recurso para alimentar las expectativas del público… Y de captar su atención.

Una pregunta retórica a la que tardas unos segundos en responder, una gráfica que tardas unos segundos en explicar, presentar un objeto y tardar unos segundos en explicar para qué vas a utilizarlo… Todo eso alimenta las ganas del público de saber. Sus ganas de responder incógnitas y de atar cabos.

Y hasta aquí este breve repaso a los usos y funciones de la pausa.

Si para ser más productivos necesitamos parar de vez en cuando, a la hora de expresar nuestras ideas en público también debemos hacerlo.

“A más ver…”

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