Ya te he hablado en alguna ocasión de la importancia de la voz. No sólo transmitimos con ella el mensaje de la presentación: nuestra voz es una herramienta hiper-efectiva en la comunicación emocional. La voz es hiper-efectiva en la comunicación emocional. Foto: Ryan Glanzer.

El paralenguaje (es decir, las diferentes características y posibilidades de uso de nuestra voz) y la comunicación no verbal constituyen nuestra herramienta expresiva básica. En un escenario y también en nuestro día a día.

En este blog nos centramos en el primero: el escenario -o cualquier espacio en el que se desarrolle tu presentación-. Así que vamos a ver hoy unos breves consejos para usar la voz de forma mucho más efectiva:

AUMENTA LIGERAMENTE LOS DECIBELIOS…

Aunque estés amplificado. Aunque estés en una sala pequeña, con pocos espectadores.

Como decía en la introducción, nuestra voz comunica cómo nos sentimos en cada momento. De forma que, si aumentas un poco el volumen –eso es importante, no es cuestión de dejar sordo a nadie- transmites seguridad, confianza, poder, credibilidad… Y, en general, dominio del tema y de la situación.

…Y SUBE UN POCO MÁS EN LAS IDEAS-CLAVE

¿Te has fijado alguna vez en el volumen de la tv? ¿En cómo las cadenas suben DESCARADAMENTE el volumen durante la publicidad? No te cortes, y haz lo mismo. Una vez más, te aconsejo moderación: si haces lo mismo que las cadenas de tv a las que me refiero, estarás entrando en el terreno de la mala educación.

Aumentar el volumen es una extraordinaria forma de dar importancia a lo que de verdad importa. Procura ser sutil, pero resalta las ideas más importantes de ese modo. Deja claro lo que quieres que la gente se lleve a casa.

USA LAS PAUSAS

Las pausas también son un recurso extraordinario para dar importancia a determinadas ideas. Una pausa antes o después de una frase o palabra la pone en titulares dentro de nuestro discurso. Hay otros usos posibles de la pausa, pero este es el fundamental.

Y, una vez más, el hecho de que las uses transmitirá la sensación de seguridad, autoridad y confianza que todos perseguimos en nuestras presentaciones.

Y DICHO TODO ESTO, NO TE PRECIPITES

¡No te precipites!  Imagen: Hans Thoursie (hans.thoursie.net)

Sé que estarás nervioso, y que te juegas mucho. Pero intenta que eso no se traduzca en tu forma de hablar. Si corres demasiado lo más probable es que no se te entienda. Ni siquiera los espectadores que estén más cerca. Y todas las ideas de las que te he hablado no servirán para nada.

Todo lo que te he contado no tendrá ningún sentido si no articulas tus palabras con claridad. Como te decía al principio, la voz es la transmisora de tu mensaje. No escuchar con nitidez las palabras del ponente produce el mismo efecto que ver una película desenfocada: no sólo no se entiende, sino que es extraordinariamente molesto.

Aplica estos breves consejos, y usarás tu voz con mucho más ‘fundamento’.

Y hasta aquí el artículo de hoy. La semana que viene no habrá publicación (si, sé que te apena tanto como a mi…), pero nos veremos puntualmente después de semana santa. ¡Que disfrutes de los días de descanso!

“A más ver…”

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