Exponerse en público nos enfrenta a nuestras inseguridades. Y lo cierto es que todos las tenemos. Incluso las personas de más éxito en el mundo. ¿Cómo superarlas en tu próxima presentación? El juicio sobre tu aspecto físico es inevitable: todos lo hacemos continuamente.

Una de las cosas que más nos preocupa es lo que los demás piensan sobre nosotros. Con más o menos razón, por unos motivos o por otros… Incluso cuando pensamos racionalmente de que no debería ser así. Somos seres sociales, y en un entorno social la opinión de los demás cuenta.

La importancia que damos al juicio de los demás cobra aún más relevancia cuando subimos a un escenario. Y se hacen mucho más patentes nuestras inseguridades a nivel corporal. Vivimos, como dice Eduardo Galeano, en la cultura del envase, y todos damos gran importancia a nuestro aspecto físico. Y no sólo a nuestra anatomía: también es importante nuestro aspecto formal. El vestuario.

CÓMO AFECTA TU ASPECTO FÍSICO

A no ser que presentes una marca de ropa para deportistas, tu aspecto físico no va a afectar para nada al contenido de tu presentación. Si te sobran o te faltan unos kilos, eres más alt@ o más baj@, rubio o moreno, calvo o con melena no tiene la más mínima importancia.

Tu aspecto físico sólo será importante si le das importancia. La gente opinará sobre él, por supuesto. Todos lo hacemos continuamente. Esa opinión va a existir. Y precisamente por eso, rápidamente pasará a un segundo plano. No marcará el sentido de tu presentación si no lo conviertes en importante.

Ahora bien, si te pones unos taconazos (para aumentar tu altura), o permaneces sentado (para disimularla), si te pasas la presentación intentando disimular la tripita o la caderita, estarás poniendo el acento precisamente en lo que quieres disimular. Algo que no hubiera tenido la menor importancia, pasará a ser el centro de atención. Esos tacones que no te dejan andar o ese gesto repetitivo de taparte con la americana serán los protagonistas de la velada.

Tu aspecto físico sólo afectará en la medida en que permitas que modifique tu comportamiento natural y tus habilidades de comunicación.

Mejor apuesta por la comodidad. Imagen: Bartec Ambrozic.

CÓMO AFECTA TU ASPECTO FORMAL

En ese aspecto es donde puedes y debes decidir. Y mejor consejo que puedo darte es que optes por sentirte bien. No hablaré de códigos de sector, pero sí de comodidad. Si has de escoger entre unos zapatos monísimos (que te duelen) y unos menos monos (pero cómodos), escoge los segundos. Si has de escoger entre una camisa que te aprieta en exceso y otra que te deja respirar, escoge la segunda.

Es básico sentirse cómodo en un escenario. Es básico poder respirar, y es básico poder moverse con comodidad.

Una de mis pocas obsesiones cuando hago teatro son los zapatos, y te aseguro que sé de lo que hablo. No hay nada más horrible que ese dolor: afecta a tu forma de andar, e incluso de hablar. Afecta a tu postura corporal… y para colmo: ¡No hay escapatoria!

Es posible que pienses que “Para presumir hay que sufrir”. Pero te recomiendo que dejes esa frase en la puerta de la sala antes de tu próxima presentación.

“A más ver…”

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