Viendo, hace pocos días, “La Isla Mínima” no pude evitar quedarme absorto, hipnotizado por la pantalla. Sólo al día siguiente me di cuenta de la obviedad: toda la peli es una ristra de topicazos, de principio a fin.   Como ya os contaba en un artículo anterior, los tópicos no tienen por qué ser algo malo: si vienen a cuento, y están justificados, el público incluso los va a agradecer.

La Isla Mínima. Web Oficial: http://warnerbros.es/la-isla-minima-especial

Ahora bien, lo de la isla mínima debería clamar al cielo:

  • Thriller de psicópata
  • Desaparición de menores
  • Pareja de polis que no se soportan y acaban siendo amigos
  • Violaciones y torturas varias a las victimas
  • Juez corrupto
  • Pueblo en el que nada es lo que parece
  • Peli española que habla de la transición...

Y no sigo para no aburriros... Y para no estropearos el final.

No obstante, a pesar de los tópicos, a pesar de lo trillado que pueda pareceros el argumento (que lo es), para mí es la demostración palpable de que se puede hacer una muy buena peli, incluso excelente, usando los tan temidos tópicos. No sólo me pareció entretenida, sino que la historia me enganchó desde el principio, los actores están excelentes, y el final me encantó, por lo rotundo; por todo lo que esconde y simboliza.

Tanto, que me ha parecido interesante ahondar un poco más en eso de los tópicos a partir de esas reflexiones. Y de paso, daros algunos consejos para usar los tan temidos tópicos de forma constructiva y eficaz:

La Isla Mínima. Cartel Cines.

NO EXCUSARNOS

Por muy tópicos que puedan ser, no debemos disculparnos por usarlos. Como os digo, esta peli está llena de ellos, pero no nos pide ni perdón ni permiso: nos presenta las situaciones, y deja que nosotros (en todo caso) saquemos las conclusiones.

“Como hemos oído tantas veces,…”, “Sé que no es original, pero…”, “Aunque os resulte tópico, quiero deciros…”. Estas y otras frases no deberían formar parte de nuestra presentación. Predisponemos a la audiencia, y justamente en contra de nuestro próximo argumento. ¿No os parece poco inteligente?

IR HASTA EL FINAL

Si usamos los tópicos, debemos defenderlos e ir hasta el final.

  • DEFENDERLOS: como la mejor forma de hacer llegar nuestro contenido. Por supuesto, no es que tengamos que defender nuestra estructura ante ningún tribunal (a no ser que nos examinemos o presentemos una tesis doctoral), pero si defenderemos nuestro querido tópico con nuestra actitud, y con la convicción que tengamos al exponerlo.“La Isla Mínima” se presenta con la actitud y la convicción de las grandes películas: ambientación, interpretación, dirección, puesta en escena, tono, ritmo... Todo en la pantalla (desde los maravillosos créditos del inicio) nos está diciendo que estamos ante una historia interesante, relevante. Una historia por la que vale la pena nuestro tiempo.
  • IR HASTA EL FINAL: respecto a las consecuencias de incluir ese tópico en nuestra presentación. Tratarlo como una idea más. “La isla mínima” usa unos cuantos, y apuesta por todos hasta las últimas consecuencias:
    • ¿Una de psicópatas? Vamos a buscar una historia creíble y coherente para hacerlo.
    • ¿Hablamos de desaparición de menores? No uno, no. Que sean dos.
    • ¿Dos polis que no se soportan? Que sean lo más opuestos posible.
    • ¿Un pueblo en que nada es lo que parece? Busquemos una zona rural, con pocos habitantes. Y una época oscura, en que las comunicaciones no eran lo que ahora son.
  • Si antes de presentarlo necesitamos otros datos para contextualizar bien el tópico, hagámoslo. Si después ese tópico nos trae como consecuencia otras ideas, ejemplos o nuevas explicaciones, incluyámoslas.

 

EL TÓPICO TIENE SENTIDO DRAMATICO[embed]https://www.youtube.com/watch?v=GErVX6VnJ2o[/embed]

Ninguna de las decisiones del guion de “La Isla Mínima” es casual (como pasa en las buenas pelis, y en las buenas presentaciones). Y en ese sentido, cada tópico que nos presenta esta ahí por algo. Cada uno conecta con alguna otra parte de la historia, y sirve al mensaje central de la película.

Por supuesto, en tu presentación no debes buscar ningún sentido dramático, pero sí el sentido funcional. ¿Contribuye a explicar el mensaje central? ¿Contribuye a la comprensión? ¿Aumenta la credibilidad? ¿Facilita la conexión emocional del público? ¿Inspira? ¿Entusiasma? ¿Convence?

Si presentas así las ideas, nunca debes temer que sean tópicas, o estén trilladas. Y muy probablemente, como me pasó a mí en el cine, tu audiencia no las recibirá así. No porque no sea tópicas, sino porque se habrán convertido en ideas fundamentales, necesarias para trasladar tu mensaje y hacerlo memorable.

 

“A más ver…”

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