Si bien no me parece una buena idea salir a improvisar cuando hacemos una presentación (y aún menos si es importante), la “impro” es una magnífica herramienta si sabes cómo usarla. Las obras de teatro, normalmente, no se improvisan. Foto: www.rubenlaspalmas.com.

Déjame ser claro de entrada: la improvisación es un ejercicio. Una técnica que se usa en las escuelas de teatro o en los procesos de ensayos para buscar determinados resultados. Dicho esto, en los últimos años han aparecido espectáculos que se basan en la improvisación, y funcionan estupendamente. Para el público es un plus el hecho de que el espectáculo se cree en directo, y admira la capacidad de los actores de inventar y adaptarse sobre la marcha. Diferentes personajes, situaciones e historias pasan ante los ojos de los espectadores a velocidad de vértigo, y eso es sin duda muy meritorio.

Ahora bien, en este tipo de espectáculos todo el mundo sabe a lo que va. Los espectadores saben que los actores improvisan, y eso es parte del show. Todos en la sala saben que el resultado no será perfecto, ni tiene por qué serlo. Es parte del juego que el espectáculo sea así. El público no busca lo mismo que yendo a ver un Shakespeare o un Chéjov. No busca dejarse llevar por una historia acabada, emocionante y memorable. Si ocurre, bienvenido sea, pero no es el objetivo. El objetivo es pasar el mejor rato posible, con el plus que mencionaba al principio.

¿QUIERES UNA PRESENTACIÓN ACABADA, O NO?

¿Emocionante? ¿Memorable? ¿Efectiva? Entonces, querid@ amig@,mejor que no la improvises. Ahora bien, la improvisación puede ser una herramienta muy útil en determinados momentos.

SALIR DE ATASCOS

¿No te gusta algo de tu presentación? Prueba a improvisar. Foto: Emiliano Spada.

No te aconsejo que improvises la presentación, pero sí te aconsejo que uses la improvisación cuando estés en un atasco. ¿Quieres contar algo, pero no te gusta cómo lo haces? ¿Quieres buscar un argumento más interesante? ¿Más original? ¿Sorprendente, quizá? Improvisar sobre esa idea puede ser la solución.

Para hacerlo, lo más importante es que te pongas en situación. Puedes imaginarte que estás ante un auditorio (como hago yo), o imaginarte que le cuentas esa idea a un amigo. Sobre todo, debes creértelo. Piensa en la idea que quieres trasladar, y lánzate a hacerlo. Céntrate en esa idea, y en comunicarla, y es posible que encuentres una forma de contarla más simple, efectiva, original o interesante. Procura ser concreto, y buscar la forma más sencilla de expresarte. Eso sí, debes saber que esta técnica no es infalible. Quizá encuentres petróleo, o quizá no. Si no lo encuentras, tampoco te frustres… Y si lo encuentras ¡no te olvides de apuntar esa idea inmediatamente!

IMPROVISAR EN ESCENA

Hay otro aspecto en el que es interesante y recomendable improvisar: en la presentación.

  • Pero, vamos a ver ¿No habíamos quedado en que no se debe improvisar?
  • Absolutamente cierto.
  • Entonces ¿Con qué me sales ahora?

No te digo que improvises la presentación, pero sí tus palabras. La forma en que expresas las ideas.

No improvisar tu presentación no quiere decir que debas memorizarla de cabo a rabo. Si lo haces así, lo más probable es que suenes mecánico, poco natural. Estarás más pendiente de recordar la palabra siguiente que de comunicarte con tu público, y eso sería un grave error.

Si memorizas tu presentación, sonarás robotizado. Foto: Julien Tromeur.

Por eso, te recomiendo que prepares a conciencia tu presentación, que memorices las ideas, y su recorrido. Te recomiendo incluso que memorices los enlaces entre una idea y otra… Pero, una vez hecho esto, deja que la expresión de las mismas (las palabras) sea improvisada. Tu forma de contarlas será mucho más natural. Y no temas a las pequeñas dudas: si tu actitud es la adecuada (hacer llegar tu mensaje), buscar una palabra no será percibido como un error.

Deja que las palabras concretas sean las que aparezcan en el momento. Así, no sólo evitarás sonar robotizado –y, de paso, monótono-, sino que tu atención estará enfocada. Estarás transmitiendo ideas, y tu atención estará puesta en expresarlas de forma concreta, precisa y comprensible. Estarás pendiente de hacerte entender. Y eso es precisamente lo que debes estar haciendo: transmitir, ser comprensible, hacerte entender… Dicho de otra forma: COMUNICAR.

“A más ver…”

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