Ya lo dije, pero déjame insistir: NO ACONSEJO A NADIE QUE LEA SUS PRESENTACIONES. Pero, ya que tantos lo hacen, me ha parecido buena idea dar unos consejos para mejorar esas lecturas. Así que vamos a seguir donde lo dejamos: en los ensayos. Raro que un actor os hable de ensayar, ¿Verdad?

LEER PARA MÍ, Y LEER PARA EL PRÓJIMO

Como ya te conté, leer para uno mismo es muy diferente de leer para los demás.

De entrada, estamos en un acto público, no en un acto íntimo. Leer en casa, o en el despacho es un acto en el que no interviene nadie más. Y en la lectura de nuestra presentación un elemento fundamental son los otros. Si los demás no entienden el significado, la lectura no sirve para nada. Por eso deberás tener en cuenta otros aspectos de la comunicación, aparte de una lectura fluida y sin tropiezos:

Si lees en tu despacho, no interviene nadie más. Foto: Miguel Ugalde.

NO OLVIDES TU COM. NO VERBAL

Aunque estés sentado, o de pie en un atril, tu cuerpo también va a comunicar. Y hay que tenerlo presente.

Si puedes escoger entre las dos, te recomiendo que lo hagas de pie. Aunque no estés en movimiento, una actitud corporal más activa te hará mucho más efectivo. La voz será mucho más natural, y saldrá con menos esfuerzo. Te costará mucho menos salir de la monotonía, y el público te percibirá como más cercano y disponible.

En el artículo anterior ya hablamos de la mirada. Y también puedes jugar con los gestos, por supuesto. Quizá no serán tan abundantes, amplios o enérgicos como en las presentaciones no leídas, pero justamente por eso van a ser más relevantes. Al ser menos, cobrarán más importancia. Dependiendo del tipo de atril, quizá te resulte viable usar ambas manos, o quizá no:

  • si el atril es más sólido, podrás usar las dos manos sin miedo a que se te caigan los papeles (y de paso se desordenen). Incluso podrás apoyarte para enfatizar determinadas ideas.
  • si el atril no es demasiado estable, sujeta bien el papel -con la mayor elegancia posible-, y usa sólo una mano para gesticular. Y si el atril es de un todo a cien, déjalo de lado y sujeta los folios directamente con la mano.

NO CAIGAS EN LA MONOTONÍA

Si has de quedarte con un consejo, por favor, quédate con este.

Si en general tendemos a monotonizar nuestras presentaciones, cuando las leemos el problema se vuelve dramático (en el peor de los sentidos).

No olvides que lees para los demás. Foto:Horton web Design (www.hortongroup.com)

Como ya contaba en el artículo previo y al principio de éste, vamos a leer para los demás. Hemos de poner la máxima atención en hacer nuestra lectura comprensible, y sólo lo conseguiremos dando a cada idea un tono y ritmo adecuados. Piensa que no se trata de leer en voz alta: se trata de comunicar ideas a través de la palabra. Esas ideas son diferentes, y la única forma de diferenciarlas son las inflexiones de tu voz.

Más que leer en voz alta, tenemos que explicar lo que leemos. Ten claro lo que es un ejemplo, lo que es una cita, lo que es una argumentación, lo que es un enunciado… Y márcalos con tu voz. Es la manera de mantener viva la atención del espectador. Si todas las ideas se expresan de la misma forma, no tardarán en desconectar.

Es muy posible que, si me haces caso, te sientas algo ridículo. Si eso pasa, valora tus opciones: ¿Vale la pena superar el ridículo a cambio de hacer una intervención más interesante? O: ¿Evito ese ridículo (en el fondo, sólo una sensación) y hago una presentación-ladrillo?

MARCA EL TEXTO

Te será de muchísima utilidad en el momento de la lectura. Los actores lo hacemos por sistema. Utiliza marcadores de colores, símbolos, diferentes tamaños de letra, anotaciones o lo que se te ocurra. La cuestión es que puedas prever lo que viene a continuación: pausas, ritmos más rápidos o lentos, aumentar o bajar el volumen, un tono confidencial, indignado, una pregunta directa al público… Dentro de esas marcas puedes incluso incluir los gestos y las miradas. De manera que el texto que lleves a la presentación sea como una partitura.

Marca tu texto como una partitura. Foto: Carlos Paes.

Marcar el texto te servirá además para situarte sin problemas en caso de que te pierdas o saltes de línea.

Quizá te preguntes cómo trabajar todos esos factores:

¡¡¡Cooooorrecto!!! ¡¡¡Gracias por tu respuesta!!!

Efectivamente: ensayando.

Se puede hacer una buena presentación leyendo, siempre que tengas en cuenta que no lees: comunicas. No necesitarás tanto tiempo de preparación como en las presentaciones no leídas. Pero, querid@ amig@, hacer una buena lectura es algo que también requiere dedicación… Y, por supuesto, ensayo.

“A más ver…”

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