Estos últimos días he rodado un cortometraje en Barcelona. La directora y guionista Mireia Llinàs reunió un excelente equipo, joven y profesional para su primer proyecto. Y el rodaje me trajo no pocas reflexiones aplicables a tu presentación. La base de cualquier proyecto de cine (corto o largo) es el guion, por eso el tema de hoy va a ser la selección de contenidos. Veamos algunos principios para enfocar tus ideas, y de paso las de tu audiencia.

Imagen del rodaje. Abajo a la derecha, dando la espalda a más no poder, un servidor. Foto: Jordi Ruiz.

CÉNTRATE EN UN MENSAJE

La gran mayoría de guiones que se llevan a la pantalla contienen una idea central, nuclear. El mensaje que el guionista quiere que la gente se lleve a casa. Una idea que idealmente se resume en UNA sola frase. No entraré mucho en detalle, ya que no es el objetivo de este blog: baste con decir que es lo que Robert McKee –autor de uno de los libros más influyentes sobre el tema- llama la idea controladora. Y no tiene nada que ver con ningún tipo de control sobre el público, sino sobre la propia historia: hacia dónde queremos que vaya, y qué queremos contar con ella.

Aplicar ese principio a tu presentación es fundamental a la hora de escoger los contenidos. Cuando sepas cuál es el mensaje central, piensa en las ideas que vas a exponer: ¿Tienen que ver con ese mensaje central? ¿Aportan alguna cosa? ¿Son relevantes? O si, por el contrario forman parte de un tema distinto, o te obligan a desviarte de esa idea central.

 El mensaje central es el faro que te orientará a la hora de escoger los contenidos.

Quizás el mensaje central te venga impuesto (una presentación por encargo), o quizás puedas escogerlo tú mismo. Sea como sea, procura que ese mensaje te resulte lo más atractivo posible. Sí, a ti. Si te interesa, les va a interesar; y si te importa, les va a importar. Aunque sea un encargo, seguro que puedes encontrar una forma de plantear la presentación (su mensaje) que conecte mejor contigo que la premisa inicial. Busca el consenso con quien te ha hecho el encargo.  No olvides que tu implicación va a marcar la diferencia.

SACRIFICAR IDEAS

Kubrick y Douglas en un momento del rodaje de Espartaco. Fuente: Wikipedia.

Seguro que pensando en la presentación se te han ocurrido muchas (o varias) ideas que exponer (y si no es así, te aconsejo que utilices alguna técnica de brainstorming o similar para desarrollarlas).  Pues bien, si me haces caso en el punto anterior vas a tener que sacrificar alguna.

Por mucho que te gusten algunas de las ideas que tienes en mente (o en esquemas, o en post-its), si no tienen que ver con el tema central lo único que van a hacer es desviar la atención de tu audiencia.

Al hacer presentaciones sobre los cursos que imparto, podría contar, por ejemplo, anécdotas sobre el mundo del teatro profesional que seguro que despertarían la curiosidad de mi audiencia. Pero me haría (y les haría) un flaco favor: no quiero que se lleven a casa ninguna anécdota. Quiero que se lleven una idea: que la técnica teatral es la que más va a ayudarles a mejorar sus presentaciones. Todo lo que se desvíe de eso, simplemente sobra.

No dejes que tu presentación pierda intensidad o enfoque porque te has enamorado de una idea, o de una forma de plantearla: siempre podrás aprovechar esa idea o planteamiento en la próxima ocasión.

SÓLO IMPORTA EL ESPECTADOR

Un falso rodaje en la película "El Viaje a Ninguna Parte". Imagen: YouTube.

Un guion de cine siempre tiene en cuenta al espectador. El espectador es nuestro auténtico objeto de deseo. La información que tiene, la información que no tiene aún, la información que queremos que descubra… Y la información que puede suponer pero aún no se ha confirmado.

Plantearte tu presentación de esa forma te ayudará a ordenar los contenidos. Y es posible, incluso, que te obligue a replantear alguna cosa: quizás hayas dado por supuesto que tu audiencia tiene una información que NO tiene (y deberás incluirla), o estás planteando tu presentación para expertos sobre el tema (como puedes ser tú mismo). Ten siempre en cuenta a tu audiencia. Y ten en cuenta, sobre todo, la información que tienen y la que tú les vas a desvelar.

Una vez claros los contenidos, y el orden en que exponerlos, seguro que hay una idea que te ronda en la cabeza: ¿cómo servimos esa información?

Ése será el tema del siguiente artículo.

 “A más ver…”

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