Una de las frases más repetidas en un ensayo teatral es: “En esta escena, ¿qué hago?”. Los actores sabemos bien que el teatro es acción. Un actor no recita ni declama. Un actor recrea la vida. Y la vida es movimiento. La primera lectura, la base del castillo. Imagen: Mihow (freeimages.com)

Acostumbra a pasar bien temprano. Normalmente, en el primer ensayo. Se reúne la compañía, los saludos o las presentaciones de rigor, los actores se sientan alrededor de una mesa... Y empiezan a leer. Dependiendo del director, habrá o no speech previo, pero la lectura está asegurada (aunque no lo parezca, somos bastante disciplinados).

El objetivo de esa primera lectura es bien sencillo: oírnos. Recabamos mucha información de nuestros compañeros de reparto, y el director de todos. Esa primera lectura es la base sobre la que se va a construir el castillo. Pues bien, a pesar de ser sólo una lectura, no tarda en aparecer la pregunta: “Perdona, (nombre del director), y en esta escena ¿qué hago?”.

Durante el siglo XX el teatro sufrió una profunda transformación. La técnica actoral empezó a estructurarse, y la influencia del cine hizo que se dejaran atrás las viejas formas para dar paso a un teatro más vivo, más natural. Un teatro más cercano a la vida. Una estilización (todas las artes lo son) más próxima al latido, al sudor, a la pasión… A la acción. Te invito a ver esta divertida escena de "El Viaje a Ninguna Parte", para que entiendas mejor a qué me refiero:

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Y, en gran parte por los mismos motivos, la oratoria también la sufrió. Ya Dale Carnegie (aún hoy gran influencia) menciona en sus libros los gestos y entonaciones artificiales. Y aboga por una forma de hablar en público más espontánea y natural.

LA IMPORTANCIA DE LA ACCIÓN

¿Por qué la obsesión de los actores con el hacer? Muy sencillo: los humanos no hablamos sin más. En la vida ni se declama, ni se recita. En la vida nos expresamos. Nos comunicamos. Y eso es acción, querid@s amig@s. Una acción con un propósito. Tan simple como pedir un café, o tan complejo como declararnos a la persona de nuestros sueños: siempre hay un propósito detrás de lo que decimos. Ese propósito, ese objetivo (en la vida o en la escena) es lo que nos mueve. Y la acción es el resultado de ese movimiento. La traducción de ese deseo.

TU PRESENT-ACCIÓN

Si el teatro es más natural, y más humano. Si la oratoria también lo es… ¿Qué opinas respecto a tu presentación?

¡Efectivamente! ¡Coooorrecto! ¡Gracias por tu respuesta!

Tu presentación (o present-acción) también es expresión, también es comunicación. Y por tanto también acción. Pero no te precipites. Déjame contarte como traducir eso en el escenario.

LA ACCIÓN DE TU PRESENTACIÓN

Como hemos visto, la acción es la traducción natural de nuestros deseos. Pero no de nuestros deseos en general. Veamos un ejemplo: este blog. Mi deseo general es enseñar a la gente a hablar en público. Hasta aquí bien. No obstante, si ese objetivo general presidiera cada post, me sería muy difícil centrarme en un tema, y aún más dar algún consejo útil al respecto. Tengo que desmenuzar ese gran objetivo en otros más pequeños y asumibles que me acerquen a él. Y eso es lo que debes hacer en tu present-acción.

Tu presentación ha de tener un sentido y una dirección. Foto: Zsuzsanna Kilian.

Si has hecho los deberes, tendrás claro tu mensaje central (el gran objetivo) y habrás estructurado el material en diferentes bloques de contenido. Centrémonos en ellos: ¿Qué pretendes conseguir con cada uno? ¿Captar la atención? ¿Denunciar una situación? ¿Llegar a una conclusión? ¿Inspirar con una cita? Esas son tus acciones, las acciones de cada uno de esos bloques. Y enfocarte en esas acciones (captar, denunciar, llegar o inspirar) es lo que va a imprimir más acción a tu presentación. Por tanto a hacerla más natural, más viva, creíble y espontánea.

Esas acciones van a convertir tu presentación en una present-acción. En un acto con un sentido, por tanto, en un acto comunicativo. Un acto con un propósito y con una dirección. No saldrás a hablar delante de la gente sin más, no saldrás a declamar ni a recitar. Saldrás delante del público con propósitos y objetivos concretos: la mejor forma de mostrarte seguro y convincente. Entusiasta y persuasivo.

Afectuosamente dedicado a mi tía Engracia. DEP.

“A más ver…”

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