Hace dos semanas murió uno de los grandes del flamenco y de la música. Paco de Lucía. De los grandes siempre hay mucho que aprender, en cualquier disciplina. Y aprovecho para matizar, citando a Risto Mejide, que no es lo mismo hacerse mayor que hacerse grande. Paco de Lucía. Foto: pacodelucia.org

LOS GRANDES LO HACEN TODO FÁCIL

Y Paco de Lucía así lo hacía. Verlo tocar te hacía pensar que no debía de ser tan difícil eso de la guitarra. Por supuesto, había momentos de intensidad, de mayor esfuerzo y dificultad, pero eso rara vez se traducía en su rostro. Como mucho, fruncía un poco más el gesto en algún punteo… Y eso era todo. El resto era pasear sus dedos por las cuerdas y los trastes, acariciar el instrumento… Con una pasmosa facilidad. Por mucho esfuerzo, estudio o práctica que haya detrás, los grandes disfrutan con lo que hacen. Y eso se traduce en la impresión que causan, en el deleite que transmiten.

LOS GRANDES NO PONEN EL FOCO EN ELLOS MISMOS

Paco de Lucía era discreto. En sus conciertos estaba en el centro del escenario como no podía ser de otra manera, pero no ponía el foco sobre sí mismo. Ni su gesto, ni su actitud buscaban la admiración del público. Lo realmente importante era la música, y así lo expresaba desde que pisaba el escenario. Nada de momentos escénicos estelares. Nada de efectos, humos o pantallas. Mandando un mensaje muy claro: lo importante aquí es el sonido de la guitarra, no admirar a quien la toca.

PRESENTA COMO LOS MAESTROS:

 Hazlo fácil

Por mucho esfuerzo que te haya costado preparar tu presentación, no dejes que eso se traduzca en el escenario. Aunque te cueste hablar en público, no permitas que la gente lo note… Y mucho menos lo digas explícitamente:

-      “Perdón, es que estoy muy nervioso…”

-       “Es la primera vez que hago esto…”

-       “Ya sabéis lo difícil que es estar aquí arriba…”

Eres un medio para conseguir un fin. Foto: Barun Patro

Estas y otras frases no te van a ayudar. Es más, van a ser contraproducentes: el tema de tu presentación pasará a ser “¿Conseguirá este chic@ hacer su presentación?”, y eso no te va a ayudar a conseguir lo que quieres.

A la gente no le interesa si lo pasas bien o mal, o si es tu primera vez. La gente va a verte por el interés que les ha despertado tu charla. Céntrate en satisfacer ese interés, céntrate en tus objetivos, y deja para otro momento lo de compartir intimidades.

Lo importante es el mensaje

Y todo debe ser un reflejo de eso. Desde la estructura de tu presentación a la actitud con que salgas al escenario han de ir en la misma dirección. Por espectaculares que sean los visuales, por muchos recursos que puedas utilizar, nunca dejes que éstos roben protagonismo a la idea central. De hecho, ni siquiera tú debes hacerlo.  Considéralo todo, incluido tú mismo, como un medio para conseguir un fin: hacer llegar tu mensaje de forma efectiva. Constrúyelo, idéalo, ordénalo todo en la misma dirección, y sírvelo con ganas y entusiasmo. Será el mejor modo de conseguir lo que pretendes.

Inspírate en los maestros para convertirte en uno de ellos.

“A más ver… sr. de Lucía.”

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